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El Espíritu Santo nunca ha sido mi fascinación —y creo que no soy la única a la que le pasa— . No entendía muy bien cómo era, cómo actuaba y cómo iba todo eso de la paloma. Me daba la sensación de que siempre estaba aleteando sin detenerse a escucharme.

Es que es verdad que la imagen que tenemos de Él es un poco más difícil de entender. No es tan clara como la de Dios Padre o Jesús. Pero últimamente me ha pasado algo muy lindo y para explicarte quisiera que pensaras en esos instantes del día que se te hacen más difíciles de sobrellevar.

Para mí son las mañanas, los atardeceres y la media noche (casi todo el día 😂 ). Pero creo que son esas horas existenciales en las que no puedo evitar sentirme sola o llena de miedos. Parece que no encuentro las palabras precisas para expresarnos ante el Señor, y de repente siento que las promesas de Jesús están muy lejos.


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Pero últimamente me ha invade una paz que al principio no entendía, no sabía de dónde venía. Es ahora, mientras escribo esto, que me doy cuenta que ha sido el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo siempre dispuesto a ayudarnos

El Espíritu Santo viene en ayuda de nuestra flaqueza, nos reconforta, nos ilumina. «El Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Romanos 8).

No son mis fuerzas, no es mi habilidad de rezar lo que necesito, no es mi inteligencia emocional ni mi delicadeza espiritual (que parece irse perdiendo más y más esta cuarentena). Ha sido Él, siempre ha sido Él quien en el silencio de la noche escucha esa oración que clama mi corazón pero que tal vez no pronuncian mis labios.

La canción que quiero compartirte hoy me conmovió mucho y espero que puedas escucharla completa en un momento de calma. Se llama «Rescata» y es interpretada por Lauren Daigle.

Mientras la escuchaba sentía que tal vez esas podrían ser las palabras que Dios nos dedicaría en momentos de aflicción y al mismo tiempo las súplicas que le dirigiríamos a Él en la oración.

«No me he olvidado de lo que estás pasando»

Esta frase me recordó que así es Dios, que aunque algunas veces no podamos sentirlo, Él no se olvida de nuestro dolor. Estamos viviendo tiempos difíciles y no creo que Dios quiera que la pasemos peor. Nos prometió amarnos hasta el extremo y eso también quiere decir que en nuestros momentos de sufrimiento, podemos unirnos a Él.

Estas situaciones extremas —ya sea por una pandemia o por nuestra extrema fragilidad interior y emocional— no son ignoradas por Dios. El Espíritu Santo que es el amor del Padre y del Hijo nos entiende, mejor que nadie.

Es como ese amigo fiel que no nos juzga y más bien está esperando cualquier momento para percibir nuestra desesperación y entrar sin permiso a salvarnos, a consolarnos, a abrazarnos.

¿Te animas a dejarte amar sin precedentes por el Espíritu de Dios?

Como afirmaba san Ignacio en las reglas de discernimiento de espíritus: «Las consolaciones que vienen de Dios son aquellas que menos esperamos, que entran sin razón, son un don, son un regalo».

Te propongo los siguientes puntos luego de haber meditado en esta hermosa canción:

— Acepta la frustración, el miedo, la tristeza, la fragilidad y la ansiedad

—Antes de culparte o pedirle perdón a Dios: deja que te abrace

— Deja que el Espíritu Santo te inunde y reconforte, sin juzgarte ni culparte por nada. Sanando cada zona herida que te haga sufrir

— Repite este proceso las veces que sea necesario y abre tu corazón al amor de Dios con total abandono

Para terminar, recuerda siempre que tendremos momentos de prueba pero también tendremos la fuerza del Espíritu Santo para seguir adelante. Meditar las letanías al Espíritu Santo también puede ayudarte.🙌🏻

Espíritu Santo, «Seré tu escudo, seré tu resguardo». Una canción hermosa para entender mejor al Espíritu Santo