Caminar sobre las aguas

El mundo hoy en día nos enseña a menospreciar nuestras vidas, considerando que todo lo que nos rodea es malo y lo que tenemos no es suficiente. Las redes sociales, sobre todo, nos mienten y nos dibujan la realidad, mostrándonos personas que siempre están felices, que aparentemente lo tienen todo y que nada malo les pasa.

Aunque muchos somos conscientes de que eso no es verdad, a veces caemos en la trampa de compararnos y solo vemos lo negativo en cada aspecto de nuestras vidas.

Ante esta situación, surge la pregunta: ¿Cómo podemos vivir plenamente cuando la negatividad del mundo nos atraviesa, disfrazada de brillo, filtros y promesas vacías? ¿Cómo hacerlo cuando nos enseña a mirar solo lo que nos falta?

A veces llegamos a vivir agobiados, nos sentimos cansados e insuficientes. Es en esos momentos donde la confianza en uno mismo, y más que nada en Dios, juega un papel esencial, porque junto a Él sabemos que todo lo negativo va a pasar. Solo tenemos que confiar.

«Caminar sobre las aguas», una canción de Passenger

Si realmente creemos, podemos lograrlo todo, incluso caminar sobre las aguas, como nos dice la canción de Passenger, «Walk upon the water», que tiene un mensaje muy significativo e invita a reflexionar de una forma hermosa sobre cómo podemos vivir nuestra vida más plenamente si nos guía la fe.

La canción comienza diciendo que podemos caminar sobre las aguas, navegar los siete mares, mover montañas si queremos , un listado de cosas que suenan imposibles de realizar. Y continúa expresando que podemos hacer cualquier cosa que deseemos.

«Caminar sobre las aguas» es una frase muy conocida para nosotros, y nos remonta a ese apartado del Evangelio donde Pedro camina sobre las aguas hacia Jesús. Algo que a primera instancia parece ser imposible para el hombre, se vuelve realidad al poner la mirada en Cristo y confiar. Caminar sobre las aguas simplemente significa tener fe y, a su vez, representa lo que podemos lograr si creemos con plena confianza.

¿Cómo percibimos el mundo?

Hay una parte de la canción que resulta muy reveladora, cuya traducción dice: «Puedes ver el mundo de muchos colores o puedes vivir tu vida en blanco y negro». También afirma: «Puedes apreciar el dorado del atardecer o escoger la oscuridad de la noche».

En el mundo habitan ambas cosas: lo bueno y lo malo, y dependerá de nosotros elegir cuál de los dos regirá y dominará nuestras vidas.

Simplemente, es cuestión de actitud y saber elegir qué queremos ver. A veces se nos torna difícil dejar de ver lo malo o negativo de las cosas, pero para lograrlo debemos conscientemente buscar a Dios en todo lo que nos rodea, en todo lo creado, y así la belleza se abrirá paso en nuestras vidas.

¿Cómo percibimos a los demás?

Otra parte de la canción habla sobre cómo vemos a las personas que nos rodean: «Puedes intentar ver lo mejor de los otros, o puedes ver lo malo incluso en lo bueno».

Así como podemos buscar conscientemente a Dios en las cosas que nos rodean y descubrir su belleza, lo mismo podemos hacer con los demás.

Imitando la mirada misericordiosa de Jesús, debemos esforzarnos por encontrar las cosas buenas de nuestros hermanos y aceptarlos como son, por ser hijos y amados de Dios. La vida se vuelve más sencilla así, y nuestros vínculos más genuinos.

¿Cómo reaccionamos a las adversidades?

Una estrofa nos pregunta: «Puedes estar caído de cara al suelo sucio, o puedes levantarte y luchar». ¡Cuántas veces nos ha pasado estar atravesando un momento muy difícil, o circunstancias que nos superan y que vuelven nuestra cruz insostenible, llegando a sentir que no podemos más!

En esos momentos cuesta caminar sobre las aguas. Vemos la violencia del viento, tenemos miedo y comenzamos a hundirnos, como le pasó a Pedro.

Sin embargo, podemos imitar su confianza en Cristo y clamar a Él: «Señor, sálvame». Jesús tenderá su mano y nos levantará del suelo sucio, y juntos lucharemos contra esta adversidad que nos sobreviene: la cruz será más liviana.

No dejemos de clamar a Cristo, para que esté siempre con nosotros, porque, como Ramón Cue dice en «Mi Cristo roto»: «La cruz solamente se puede tolerar cuando lleva un Cristo entre sus brazos».

Aprendamos a caminar sobre las aguas

La canción nos anima: «Puedes dejar de lado tu tonto orgullo, puedes acortar un largo camino, si te dejas guiar por la fe». Y concluye: «Así que camina sobre las aguas. […] No hay nada que no puedas lograr».

Mantengamos viva nuestra fe, con la mirada puesta en Cristo. Confiemos plenamente en Él para vivir más plenamente. Sabiendo que si empezamos a hundirnos o a perder la confianza en nosotros mismos, recordemos que Él siempre está ahí, dispuesto a tendernos una mano y sacarnos a flote.

Con la misma fe y confianza con la que Pedro pudo caminar sobre el agua, sigamos adelante, viviendo en plenitud y alcanzando nuestras metas.

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