
Buscar pareja hoy se ha vuelto un verdadero desafío. No porque el amor haya desaparecido del mundo, sino porque nuestra forma de conocer a alguien ha cambiado. Hoy, antes de mirar al otro a los ojos, sonreír y ver su expresión de vuelta, tomar sus manos y acariciar su rostro, tristemente decidimos mirar pantallas. Y es a través de estas pantallas donde la dinámica se vuelve fría…
Ahí se nos muestran imágenes filtradas, editadas, idealizadas, que nos hacen creer que el amor también debe verse así: perfecto, fácil, sin esfuerzo, siempre feliz. Sin embargo, eso no es del todo cierto: no es tan real ni tan fácil como parece en la pantalla. Y lo más delicado es que, sin darnos cuenta, terminamos creyéndolo.
El siguiente video «Is social media ruining dating?» («¿Las redes sociales están arruinando las citas?») de Lila Rose nos comparte un mensaje super interesante.
Instagram y amor: ¿Qué estamos esperando encontrar al buscar pareja?
Cuando abrimos nuestras redes sociales, vemos hombres y mujeres «geniales»: físicamente impecables, viajando, relajados, triunfantes, famosos, felices las 24 horas. La cabeza se llena de imágenes irreales: piel sin poros, maquillaje perfecto, sonrisas sin dudas, cuerpos sin cansancio. Nos acostumbramos a seguir vidas perfectas y hasta familias aparentemente sin conflictos.
Eso nos hace pensar que la vida debería ser así: ligera, perfecta, fácil y sin esfuerzo; y, sin darnos cuenta, comenzamos a creer que el amor también debe verse así: sin discusiones, sin dolor, sin lucha. Y cuando nuestra relación real no cumple con esos estándares, nos frustramos y caemos en un abismo sin salida.
Casi nunca nos detenemos a pensar en la valentía que hay que ejercer para ir en búsqueda de los sueños, en la cuota diaria que hay que dar, en los planes sencillos que también se disfrutan, en la rutina normal que forma parte del diario vivir, y que todo esto también hace parte de una vida maravillosa en pareja.
La vida concreta y palpable, la que vivimos diariamente tú y yo, y mucho más las relaciones auténticas, tienen otra textura. Están llenas de altibajos, algunos capítulos se pueden tornar oscuros, muchos otros son luminosos y, por ende, se disfrutan mucho más; y la mayoría de los días son sencillos y simples.
Es aquí donde buscar pareja, en este contexto de redes sociales y perfección vs. la vida sencilla y cotidiana, se vuelve enredado y frustrante, porque empezamos a querer encontrar en la vida presencial a esa persona ideal que hemos visto mil veces en la pantalla, pero que no existe.
Y vamos, tanto mujeres como hombres, buscando como «zombis» aquella «media naranja» idealizada tanto física como personalmente, que solo existe en la pantalla y en nuestra imaginación.
El amor real no tiene filtro: se construye en lo imperfecto
Recuerdo que cuando tenía 15 años, las chicas solíamos hacernos sesiones de fotos en estudio. Y cuando llegaban las fotos impresas, una se sorprendía: ¡qué bellas quedaban! Rostros suaves, cabello perfecto, piel sin arrugas (aunque a esa edad no había), todo perfectamente iluminado.
Sin embargo, en otra ocasión muy especial, muchos años después, me pasó algo que nunca olvidaré: en una foto salí con los ojos cerrados, y como no podían repetir la escena ni aquel evento público, el fotógrafo decidió poner unos ojos abiertos, que no eran míos, «por encima» del rostro original.
No correspondían, eran falsos. ¡Qué decepción! Me sentí estafada y evidentemente demasiado frustrada, no me quedaron fotos, me quedó ese recuerdo amargo.
Eso es exactamente lo que hacen los filtros hoy. Nos muestran algo que no es. Nos hacen creer que esa es la verdad y, si no estamos atentos, empezamos a buscar eso en nuestro mundo presencial.
Nos pasamos la vida tratando de encontrar en nuestro contexto concreto y real lo que solo existe en la edición digital. ¿Será que estás jugando ese juego también?
Dios no te promete un «match», te ofrece un encuentro
Existe el riesgo de que las redes no solo distorsionen lo que vemos, sino también lo que somos. Si cada día consumes imágenes de personas perfectas, sin detenerte a ver con humildad que eso es artificial, comenzarás a medir tu realidad y tus parejas con una vara que no es verdadera.
Eso agota la mente y, aún más, el corazón. El deseo de amar bien y profundamente se debilita, porque empiezas a cuestionar un poco la forma de amar como nos la propone Jesús: «sin medida y hasta el extremo».
Por eso, si estás en proceso de buscar pareja, debes comprender que la comparación constante genera frustración permanente. Permite que tu corazón y tu voluntad se forjen en la lógica del amor de Jesús, un amor que se gasta, que se ensucia, que se da por entero, que trasciende.
Jesús no vino a ofrecernos una vida de filtros, ni de apariencia, ni de imágenes. Él demostró que vino a ofrecerse completamente, vino a mostrarse vulnerable. Te invita a donarte por entero para un encuentro verdadero.
Un encuentro donde la belleza no está en la piel retocada ni en los viajes de lujo, sino en la mirada que acompaña, en el abrazo que sostiene, en la fidelidad silenciosa, en los días oscuros que están en «off» y no se publican en Instagram.
Te reto: una semana sin filtros
Te propongo un desafío concreto: una semana sin filtros. No solo en las fotos y videos que subas (si lo haces), sino en todo lo que miras y sigues. Intenta pasar siete días sin consumir contenido que idealiza el amor, la belleza y las relaciones amorosas.
No sigas cuentas de parejas perfectas ni cuerpos irreales. Desintoxica tu mente de todo esto y tú mismo escribe tres ideas centrales que quieres «tumbar» o «ganar» al hacer este desafío.
¡Y un reto más! Sigue al menos tres cuentas que te impulsen a crecer como persona y expandan tu alma y tu capacidad de amar. Pueden ser de parejas y familias reales cristianas, o de líderes o consejeros espirituales que vivan la fe en su vida cotidiana.
El amor real no necesita espectáculo, sino presencia. San Juan Pablo II nos dijo: «El amor entre el hombre y la mujer no puede construirse sin sacrificios y autonegación». Y es que amar de verdad implica renuncia, ceder, esfuerzo mutuo, disciplina y generosidad.
¡Buscar pareja con fe es aprender a mirar con los ojos de Jesús, y no con los filtros de Instagram!
📨 ¿Te gustaría ser parte de nuestra más selecta comunidad? Si quieres recibir contenido exclusivo, recomendaciones geniales y alguna que otra sorpresa más… suscríbete gratis a nuestra nueva newsletter y recibe en tu correo novedades que no encontrarás en otra parte.
Haz clic aquí para suscribirte gratis.

josselynhernandez@cunoc.edu.gt