Hace poco descubrí la canción «Better you than me», interpretada por The Killers, Elton John y Neil Tennant. Es sorprendente cómo nos puede ayudar a ver que las sensaciones de desconcierto y de miedo, tan humanas, también las vivió de primera mano alguien de carne y hueso como tú. Alguien como San José.

En muchas ocasiones solemos sentirnos impotentes al no comprender el rumbo de nuestra vida o los planes que Dios tiene para nosotros. En algunas ocasiones incluso dejamos de confiar en que el plan de Dios para nosotros sea el mejor.

Ya sea porque el mundo nos sugiere que otra cosa más sencilla es mejor o porque tememos fallar a esa misión a la que Dios nos llama.

Queremos ser los carpinteros de nuestra vida

¡Cuántas veces nos ha asustado pensar en nuestra vocación! Tendemos a querer ser nosotros los artesanos, los carpinteros de nuestra vida. Queremos ser los hacedores porque pensamos que nadie mejor que nosotros va a poder fabricar nuestra vida.

Me imagino que San José, como tú y como yo – y más siendo carpintero de profesión -, disfrutaría mucho de planificar, realizar y terminar de forma perfecta el plan que había establecido.

Sin embargo, decide no tomar las riendas de su vida y fiarse al completo de que él no es el mejor carpintero para fabricar su vida. ¿Cómo pudo lograrlo? Nosotros nos sentimos tentados constantemente a controlar nuestro rumbo.

«Better you than me»

La canción repite «better you than me», «José, mejor tú que yo». Creo que San José no era mejor que yo por ser «alguien elegido»; su grandeza está en que se supo elegido y confió en Quien le eligió… y se dejó hacer.

Así es como se deshizo, como nos dice la canción, de cualquier idea de pequeñez en el plan de Dios («eres un creador, no solo el padre de alguien»). Reconociendo que el plan de Dios es siempre más grande y mejor para nosotros, aunque el mundo o la tentación nos diga que nosotros podemos construirnos una vida mejor y más plena.

La confianza de San José recaía plenamente en conocer su identidad de hijo amado de Dios. Querer controlar, querer ser carpinteros de todo, en el fondo nace de la desconfianza de Dios y su bondad que quiere sembrar el enemigo.

De no acabar de fiarnos de que vaya a proveernos de lo mejor y decidir que nosotros cuidaremos mejor de nosotros mismos.

En el fondo sabemos que desconfiar de Dios – de nuestro Padre que nos ha creado, nos conoce y nos ama infinitamente -, es como una puñalada para Él. Que acaba siendo siempre una puñalada para nosotros mismos y para el mundo que cuenta con nuestra misión.

San José es sinónimo de humildad y confianza plena 

¡Cuánto tenemos que aprender de San José! Qué bien nos muestra esta canción cómo él, al igual que todos, también tuvo sus luchas. Pero las superó fijando la mirada en su Padre del Cielo, confiando plenamente en que su voluntad iba a ser lo mejor para él.

Me imagino a un San José feliz, no a un San José resignado en aceptar algo que no entraba en sus planes. Porque sabía que lo que Dios tenía para Él era lo que verdaderamente le realizaría si decía que sí.

Te invito a escuchar esta canción y también a conocer esta preciosa oración a San José, para que podamos aprender a dejarnos hacer y moldear por Dios de su ejemplo de vida:

 

Enséñanos, José,

cómo se es no protagonista,

cómo se trabaja sin exhibirse,

cómo se avanza sin pisotear,

cómo se colabora sin manejar,

cómo se obedece a Dios sin desconfiar,

cómo se ama sin reclamar.

 

Dinos, José, 

cómo se vive siendo número dos… o tres,

cómo se hacen cosas formidables

desde un segundo puesto.

Convéncenos de que se puede y debe 

ser útil, fiel, efectivo, hasta héroe,

siendo «no importante».

 

Explícanos, José, 

cómo se es grande sin exhibirse,

cómo se lucha sin aplausos,

cómo se avanza sin publicidad,

cómo se persevera sin esperar homenajes,

cómo se alcanza la gloria desde el silencio,

 

Enséñanos, en fin, José,

a darlo todo, sin regatear,

a sentir, en este estilo de vida, 

la paz y la felicidad más profundas.

¡Enséñanos, José!

 

Artículo elaborado por Carla Restoy

better you than me