En Uruguay, el Club Atlético Aguada, un popular equipo de baloncesto, tuvo una gran idea para que sus hinchas se hagan socios del club. Ellos se dieron cuenta de que muchos no lo hacían porque no tenían dinero, por eso, hicieron unos videos para que los hinchas reflexionen sobre el ahorro que podrían lograr con gestos cotidianos. Como cerrar el caño mientras se cepillan los dientes, usar menos el aire acondicionado y apagar las luces que son innecesarias.

¡Claro! Ese dinero ahorrado, podrían usarlo para inscribirse como socios del club de sus amores. ¿Interesante no? Pero hay un detalle especial, son los mismos jugadores quienes se aparecen inesperadamente en el video, haciendo que los sorprendidos hinchas cambien su comportamiento de inmediato.

¿Se atreven a trasladar esto a nuestra vida cristiana?

Así como los jugadores necesitan a los hinchas para tener mejores condiciones económicas, seguramente son muchas personas las que necesitan de nosotros para mejorar sus condiciones de felicidad. Pero no hablemos de dinero, ¡hablemos de tiempo!

¿Quiénes están necesitando de tu tiempo? Quizá es tu mamá que necesita que la escuchen más, tu papá que necesita más abrazos tuyos. Algún amigo que está mal de salud que se siente solo, tu abuelita que no tiene a quién contarle sus recuerdos. La señora que trabaja en tu casa que no tiene con quién compartir sus alegrías y tristezas, el chico nuevo del trabajo que necesita alguien que lo integre o las niñas del albergue que no visitas hace meses.

«Pero Fernando…¡No me alcanza el tiempo para nada!» La verdad es que tenemos el mismo tiempo que nuestros abuelos, solo que ahora tenemos mil opciones más para llenarlo. Pero al final, somos nosotros quienes decidimos qué hacer con él.

Y si nos queremos llamar seguidores de Jesús, lo seremos en la medida que nos entreguemos más a los demás y eso no se logra solo rezando sino también dando nuestro tiempo a quienes más nos necesitan sin importar la edad que tengamos ni la vocación que elijamos vivir.

Por eso estos tres videos que pueden ser usados en cualquier espacio de formación juvenil donde se toque algún tema relacionado al servicio, nos ayudan a reflexionar acerca de dos puntos muy especiales.

1. ¿Qué personas están necesitando de nosotros?

Es decir, qué personas se aparecerían en pantalla como los jugadores de baloncesto para pedirnos que ahorremos tiempo ¡porque ellos lo necesitan! Podríamos hacer una lista de las cinco personas que más nos necesitan, o
una lista de personas con estas categorías: Me necesitan «más o menos», «mucho» y «con urgencia».

2. ¿Cómo puedo ahorrar tiempo?

El segundo punto es preguntarnos cómo puedo ahorrar ese tiempo. Así como los hinchas del club lo hacían con pequeñas acciones en sus hogares, nosotros también podemos ahorrar tiempo con pequeñas decisiones cotidianas.

Me encanta Netflix, pero a veces me frustro cuando multiplico el tiempo que invierto semanalmente viendo series y lo comparo con todas las cosas que no hice en la semana por «falta de tiempo». Quizá puedo dormir un poco menos, ver menos memes o disminuir mi tiempo en Instagram.

Aquí podríamos hacer un tabla de equivalencias, para cuantificar el tiempo que ahorraríamos con diferentes acciones y al costado poner, a quién se lo podríamos entregar. Estamos en un época donde NO solo hay que decirle a la gente que nuestro Dios los ama, sino que estamos llamados tú y yo a demostrar con hechos concretos cómo ama nuestro Dios.

El slogan final de los videos es «Ahorra en tu hogar, invierte en tu pasión». Para nosotros los cristianos, darnos a los demás, más que una pasión, es nuestra misión. ¡Ánimo! que el partido todavía no termina. ¡Nuestros hermanos nos están esperando! ¿Vamos con ellos?

Mensaje del papa Francisco

«A veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Pero Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás. Espera que renunciemos a buscar esos cobertizos personales o comunitarios que nos permiten mantenernos a distancia del nudo de la tormenta humana, para que aceptemos de verdad entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y conozcamos la fuerza de la ternura. Cuando lo hacemos, la vida siempre se nos complica maravillosamente y vivimos la intensa experiencia de ser pueblo, la experiencia de pertenecer a un pueblo». (Papa Francisco, Evangeli Gaudium)