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La depresión se describe como un trastorno caracterizado por la tristeza, la melancolía o el abatimiento. Sin embargo, muchos no la consideran como una enfermedad que deba ser tratada. Es urgente entender que aquellas personas que la padecen necesitan no solo de atención médica, sino también psicológica.

Estos son algunos de los signos que pueden indicarnos que alguien esta padeciendo está enfermedad y aunque es importante aclarar que existen varios tipos de depresión, estos son algunos factores presentes en casi todos los casos: tristeza, sentimiento de vacío, pérdida de energía, agotamiento físico y mental, dificultad para concentrarse, ansiedad, pérdida de apetito, aislamiento, rechazo por actividades que anteriormente producían placer, sentimiento de culpa o desesperanza, insomnio, irritabilidad o pensamientos suicidas.

Si sabes de algún amigo o familiar que esté sufriendo de depresión, estas son algunas actividades que puedes hacer junto a el o ella para tratar de disipar sus pensamientos negativos, impulsarlo a cambiar de ambiente y encontrar otras alternativas que le permitan salir poco a poco de la depresión.

1. Ofrécete a buscar un tratamiento médico o psicológico

Si la depresión ha llegado a un punto inmanejable dentro de su circulo familiar y social, hay que acudir a un profesional. Las personas que se encuentran bajo la sombra de la depresión no suelen animarse frente a esa idea y por esta razón, no son ellos quienes recurren primeramente a buscar ayuda médica o psicológica.

Dile a tu amigo que estás dispuesto a acompañarlo durante todo el proceso, desde programar la cita con un profesional, hasta sentarte en el consultorio junto a él, si es necesario. El apoyo que les brindemos no puede quedarse en palabras, hazle saber que puede contar contigo.

2. Bríndale tu compañía, aún cuando no la quiera

No importa cuántas veces te rechace o te grite en la cara que prefiere estar solo. Brindarle nuestra compañía a un amigo no necesariamente requiere de una lista ingeniosa de actividades, basta con tu presencia.

No tienes que hablar si él así no lo quiere, pero esfuérzate por acompañarlo la mayor parte del tiempo, poco a poco verás que tu compañía lo hará sentir mejor o servirá de impulso para entablar una conversación en la que pueda liberarse del dolor o la angustia que sienta en su interior.

3. Invítalo a salir

Tal vez lo primero que te diga es que tiene ganas de todo, menos de salir. En este proceso es importante armarse de mucha paciencia y valentía. Si es un amigo o familiar cercano tal vez conozcas las actividades que solían llenarlo de alegría. Puedes llevarlo al cine, a comer, a dar una caminata, a acampar, a un concierto, a disfrutar de un recital o una obra de teatro etc.

Si rechaza todas las invitaciones que le haces, proponle hacer algo en casa. Pídele ayuda para cocinar su plato favorito, llévale varias películas para que escoja la que más le guste, haz una lista de series que pueda interesarle o pregúntale por alguna tarea pendiente del hogar que puedan hacer juntos, como ordenar un álbum de fotos, pintar o realizar las compras pendientes.

4. Mantén su mente ocupada

Este punto viene de la mano con el anterior. Pero si tu estudio o trabajo te impiden compartir tiempo con esa persona, una buena idea es ponerle tareas pequeñas para que estén en contacto durante el día. Pídele que te recuerde la hora de algún compromiso, fija una hora para hacer una video llamada corta, regálale un libro del que puedan hablar con frecuencia, rétalo a ver una serie para ver quién termina primero o déjale notas pequeñas en lugares inesperados de su casa.

Recuerda que cuando una persona se encuentra sumida en la tristeza, es difícil lograr que haga este tipo de actividades con buena actitud, o incluso que las acepte. Te recomiendo ser constante en la ayuda que le brindes a esta persona y no dudar en pedir ayuda a otros si así lo ves viable.

5. Llámalo y escríbele constantemente

«Estoy Bien» es un cortometraje excelente que retrata la realidad que viven muchas personas con depresión, te recomiendo verlo para hacerte una idea de lo importante que es este punto. Llamar y escribirle a nuestros amigos se ha convertido casi en un ritual, nuestra única forma de comunicación algunas veces se limita el celular, pero no podemos asumir que si los llamamos o les escribimos y no contestan, ya hicimos nuestra parte.

Apagar el celular es muy fácil y en tiempos como los nuestros, esta acción puede convertirse en una verdadera pesadilla. Establece algunos horarios para llamarlo, puedes hacerlo en la mañana y en la noche o al medio día, lo importante es tener perseverancia en este punto para mantenerse en contacto. Puedes marcarle por FaceTime para que tengan contacto visual o hacer uso de otras aplicaciones como skype.

6. Recuérdale sus momentos más valiosos

Aquí es importante tener en cuenta la causa de la depresión, algunas veces se debe a la pérdida de un ser querido, a un acto de violencia, un abuso sexual, un fracaso importante etc. Hay muchos motivos por los que alguien puede caer en depresión, incluso lo sufren las madres después del parto.

Recordarle a esa persona los buenos momentos que ha vivido o los motivos por los cuales todavía debe luchar, es fundamental en el proceso de ayuda y acompañamiento. Si esa persona tiene hijos podrías recordarle todos aquellos instantes de dulzura y amor que ha experimentado desde que ellos llegaron al mundo. Trata de hacerle revivir esos momentos en familia o amigos que lo han hecho realmente feliz. Muéstrale videos o fotos que puedan hacerlo reír y le recuerden lo importante que es para todos.

7. Dile todos los días cuanto le quieres

Decirle todos los días «te quiero» o «te amo» es casi tan importante como recordarle lo valiosa que es su presencia para ti. Son innumerables las veces que damos por sentado que la otra persona conoce nuestros sentimientos, incluso nos enojamos cuando alguien más nos aconseja recordarle a otra persona cuánto la queremos, porque nos refugiamos en el «es obvio, ella sabe que la quiero».

Expresar el amor que sentimos por los demás puede no ser tan fácil para algunos. Si ese es tu caso, ármate del valor necesario para decirle a esa persona que está deprimida cuánto la aprecias. Sentirnos valorados y queridos es reconfortante, sobre todo en momentos de dificultad. Recuerda que algunas heridas se curan solo con amor. 

8. Mantenlo presente en tus oraciones

No dejes de lado todas las ayudas espirituales que tengas. Incluir a tu amigo en las oraciones puede convertirse una gran obra de misericordia. Encomendarte a Santa Teresita del Niño Jesús o a San Francisco de Sales puede ayudarte mucho, estos dos santos trabajaron fuertemente para vencer la sensación de sentirse condenados, desesperanzados y agobiados por el dolor.

Orar no significa que necesariamente tengas que pasar horas de rodillas en la Iglesia, basta con que lo tengas presente en tu dialogo con Dios. Perseverar en la oración puede fortalecerte a ti también, para renovarte cuando sientas que la carga es demasiado pesada.

9. Escúchalo cada vez que sea necesario

Cuando una persona está deprimida, el discurso por obvias razones no es nada alentador. Es cierto que para la persona que acompaña puede llegar a ser agotador, pero esta es la única manera en la que podemos fomentar un dialogo sincero, en el que esa persona se desahogue con libertad y se sienta cómoda para expresar lo que siente.

El dolor puede disminuir notablemente cuando nos liberamos de todo aquello que hemos callado o que hemos ocultado por temor a ser juzgados. Si a la persona a la que estás tratando de ayudar le cuesta poder encontrar palabras para expresar sus sentimientos, te recomiendo esta carta a modo de oración: «Carta abierta de un alma exhausta, lastimada y sedienta de Dios».

10. Crea un diario de mensajes positivos

Esta es una idea que puedes llevar a cabo con tus amigos o la familia de la persona a la que estes tratando de ayudar. Puedes comprar un cuaderno o agenda en el que diariamente se le escriba un mensaje alentador, también pueden compartirle anécdotas, fotografías o frases con las que puedan sacarle una sonrisa.

El cuaderno puede ser rotado entre los participantes de manera secreta y cuando crean tenerlo terminado pueden obsequiárselo a esa persona como muestra de cariño y antídoto para los momentos en que se sienta derrotado por la tristeza.

«Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo, y aprendan de mi, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus vidas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mateo 11: 28-30).


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