El ser humano, luego de haber experimentado un profundo encuentro con Dios, ha querido plasmar esta vivencia valiéndose del don artístico, llegando a crear obras espectaculares, desde las pinturas de Miguel Ángel en el Vaticano o las que están en toda Europa; hasta las diferentes obras realizadas alrededor del mundo, especialmente en nuestras iglesias, expresiones artísticas que nos han impactado y nos acercado más a Dios.

Queremos presentarles 3 propuestas de arte religioso buscando que sean una inspiración para todos aquellos que tienen esa sensibilidad por esta forma de arte y así ponerla al servicio de la evangelización.


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La primera iniciativa viene a cargo de Claudia Talavera, esposa, madre y artista. Estudió grabado y ahora se dedica a la pintura de  imágenes sacras, especialmente de María. Luego de una profunda conversión que ocurrió en los dos últimos años de la universidad, tuvo una reconciliación con Dios no solo de manera espiritual, sino también a través de sus obras.

Empezó realizando grabados de la Virgen del Carmen y la Anunciación. Ahora pinta con acrílicos, sobre lienzo, papel, prints (tiraje de una pintura que se reproduce con una impresión de alta calidad) y también un tipo de restauración de pintura sobre esculturas. Al inicio realizaba sus obras de modo personal como medio de expresión del amor que había encontrado, como una necesidad de una relación con Dios. Sin embargo, como era una de las pocas que hacía este tipo de trabajo de arte religioso, mucha gente empezó a hacerle pedidos. Por ello, Claudia inició hace tres años, su página “Pintando Vírgenes”. Increíblemente, y para sorpresa de ella, cada vez que publicaba algo, la gente lo compraba al instante.

Como artista ella expresa la necesidad intrínseca de hacer una obra que simbolice el amor a Dios y que represente la unión con su Creador: «Si los seres humanos tenemos dones maravillosos para hacer cosas, ¿por qué voy a desperdiciar ese don que me han dado y no utilizarlo para Él, el artista supremo? Solo mirando la naturaleza te das cuenta que detrás ha habido un diseñador. Creo que limitar al hombre a no hacer arte es liquidarlo. La imagen del rostro de Cristo se quedó marcada en la Sábana Santa para dejar una huella que nos conectara con Él. Cristo quiso quedarse reflejado para nosotros. La iglesia es un referente muy fuerte para mantener nuestro camino anclado, si no tuviéramos nuestras imágenes, ritos o procesiones, creo que nosotros rápidamente nos disolveríamos», nos dice Claudia.


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Nos cuenta también que la Virgen María ha jugado un papel importante en su conversión y que se ha sentido siempre acompañada por ella en cada etapa de su vida: «La virgen María es aquella mujer que me ha restaurado como esposa, madre e hija».  Y es justamente en esta experiencia que la cercanía de María la ha sorprendido: «Hay un especial cariño por la imagen de la Virgen con el niño, todo el mundo le abre la puerta de su casa. Aunque no sean creyentes, es una imagen que se acepta con mayor facilidad». Esto ha hecho que sus obras lleguen a muchas personas.

«Yo siento que mi trabajo es un instrumento de Dios para la reconciliación y la restauración del nombre de la Virgen María. La pintura tiene un alcance que no depende de mí. Yo le digo, ¡Madre, ya tú sabes a dónde vas! y hasta ahora ella ha llegado a lugares que nunca me hubiera imaginado».

La segunda iniciativa viene a cargo de María Tarruela de nacionalidad española, esposa, madre de 4 hijos y pintora. Ella realiza arte abstracto que ella ha titulado: “Pintura Espiritual Contemporánea” y que es el reflejo de sus momentos más íntimos de diálogo con Dios. María empieza una conversión en la JMJ de Santiago de Compostela, luego de las palabras que San Juan Pablo II dirigió a los jóvenes: «Ustedes buscáis, pero es Jesucristo que os viene a buscar ahora», es allí donde ella sintió ese calor que la envolvía con amor y que luego le dio la fe en la Iglesia.

Después de dos años, Dios le presentó a quien sería su futuro esposo. Con él formaron una bella familia. María dio a luz a su primer hijo Santiago, quien nació con cardiopatía compleja. En medio de esta difícil situación preguntaron a Dios: ¿Señor tú qué quieres que hagamos? A lo que Él les respondió, después de abrir la biblia: «Esta enfermedad no es de muerte sino para la gloria de Dios». Entonces supieron que Santiago iba a vivir.

Luego de un camino largo,  duro y difícil, de viajes y operaciones, Santiago  empezó a recuperarse poco a poco. Esto llevó a un profundo cuestionamiento: ¿qué pasa con aquellos que no tienen los mismos recursos que nosotros y que ven una salida en el aborto? Consecuencia de ello, junto a otras familias, fundaron la ONG: Menudos Corazones, que ayuda a parejas que estén pasando por el mismo problema. Luego de varios años, sintieron el llamado de adoptar a un niño de 6 meses con problemas cardíacos que fue abandonado por sus padres.

Es en esas situaciones difíciles María tuvo la necesidad de expresar su sufrimiento por medio de la pintura, de esta forma pudo curar lo que había en su corazón. Como ella misma lo dice, sus obras tienen el objetivo de llevar a las personas de la oscuridad hacia la luz:

«El sufrimiento no es algo a evitar sino para enfocar bien. El sufrimiento te hace crecer y amar mucho más. Si nosotros no hubiéramos sufrido tanto y tan profundamente, ya que no hay nada peor que ver el sufrimiento de tu propio hijo, yo creo que no hubiéramos podido construir una familia tan fuerte y  estable sino hubiéramos puesto como base el sufrimiento».

«Al cielo con ella».

La tercera iniciativa viene a cargo de Autumn de Forest, una pintora prodigio de 15 años. Ella empezó a mostrar un talento espectacular a los 5 años. Desde entonces no ha parado de crear innumerables obras de arte que han ido alrededor del mundo y que han sido comparadas con pintores abstractos icónicos como Andy Warhol, Jackson Pollock y Pablo Picasso.

A pesar de su corta edad, Autumn siempre ha tenido un corazón generoso por lo que ha donado mucho del dinero recaudado por la venta de sus pinturas. Así ella misma se ha convertido en una inspiración para muchos adolescentes y niños que tienen una especial atracción por la pintura. La talentosa Autumn creó una Colección realizada para el Vaticano e inspirada por el Papa Francisco. Por esta exposición recibió el prestigioso premio internacional para el arte y la cultura: Giusseppe Sciacca (premio que se da a un talento joven  que realiza alguna obra para mejorar el mundo). Como ella misma lo dice: «Siempre he querido cambiar el mundo con mi arte, y si mis pinturas pueden ayudar a otros jóvenes a expresarse, proporcionando dinero para instrumentos musicales, educación artística, o para ayudar a suministrar materiales artísticos, eso es simplemente increíble. Es un increíble honor».

Dentro de la colección se encuentran obras como «Crucifixion», «Shroud- Mosaic», «Sacred», «Resurrection», entre otros. «Resurrection» se ha llevado halagos de miles de personas en el Vaticano y ha sido bendecido personalmente por el Papa. Es sencillamente increíble como las obras  creadas por Autumn nos acercan a Dios de una manera profunda y diferente, conmoviéndonos en cuerpo y alma. Es difícil explicar cómo la belleza de su arte nos llega a conectar con aquello esencial que tiene cada ser humano en su corazón.

«Resurrection».

La Iglesia se ha valido del arte para poder reflejar la fe y transmitirla por generaciones. Estas creaciones han llegado a producir emociones que ni el mismo autor pensó que podría ocasionar en los demás. Dios se vale de nuestras creaciones para llegar hasta los lugares y tiempos que escapan de nuestra sencilla imaginación. Solo basta poner nuestro granito de arena, nuestros cinco panes y dos peces para que la obra que Él pensó se vuelva realidad.