El consentimiento implica dar permiso o acordar, de forma consciente y explícita, el querer tener actividad sexual con otra persona. Con esa claridad, empieza este video de la campaña «No know», un movimiento creado en Estados Unidos con el fin de debatir con respecto al tema del consentimiento, haciendo énfasis en que no hay un área gris en este tema. Más adelante esto se explica mejor con la frase: «Si no puedo decir que no, tampoco puedo decir que sí».



¿El placer por sobre todas las cosas?

Una autora a la que me gusta acudir cuando tengo que hablar sobre temas referentes a la crisis de valores que en parte vivimos y más específicamente en el plano de lo sexual, es Gabriele Kuby, una socióloga alemana que después de haber sido ferviente defensora de corrientes marxistas, se dio cuenta de que lo que proclamaba era contrario a la libertad y se convirtió al catolicismo. En su libro «La Revolución Global Sexual» habla del totalitarismo hedonista tan común en nuestro tiempo, que pone al placer por sobre todas las cosas e incita constantemente al consumo del deseo sexual sin restricciones y en cualquier etapa de la vida.  

El video que comparto a continuación hace parte de esta misma campaña y nos permite entender un poco mejor aquellas situaciones en las que tenemos derecho a decir «no».



El poco valor que se le da a la sexualidad sana, al amor y a la familia, hacen que lo sexual sea visto como un placer al que tenemos «derecho», incluso por encima del respeto a los demás. Es así que en las agresiones sexuales y de otro tipo, se pone en juego la libertad de la otra persona de manifestarse y expresar lo que realmente quiere o piensa que está bien.

Aunque en realidad, la ley natural nos permite tener a todos más o menos conciencia de que lo que estamos haciendo está bien o mal, si empezamos a ignorarla o a ponerla en un área gris como dice el video, muy probablemente vamos a hacernos daño a nosotros mismos y a los demás.

Por otro lado, si por alguna razón, nuestra libertad ha sido transgredida por alguien más, debemos recordar siempre que incluso en las circunstancias más difíciles, podemos tener un espacio de libertad y paz que nadie nos puede quitar si «Dios es su fuente y su garantía» (Jaques Philipe).