aquí y ahora

Este comercial de Samsung, que promociona la función de salud de sus dispositivos, muestra a una pareja que se está preparando físicamente para ir juntos a un viaje de surf en las islas Fiji. ¡Nos deja más lecciones de las que imaginamos! Míralo y descubre qué puede enseñarnos sobre vivir el aquí y el ahora.

¿Vivir corriendo o vivir el «aquí y ahora»?

El comercial empieza con la planificación de esta pareja para su viaje. Al parecer, llevan muchos años sin ir a un viaje como ese. Se proponen prepararse física (y mentalmente) para entrar en el traje de surf y disfrutar de las olas en su destino.

La dinámica de la vida de estos chicos es muy similar a la vida de muchos de nosotros. Siempre corriendo, apurados, con la sensación de que llegamos tarde a todos lados.

Con poco tiempo y energía, descuidando lo importante que es nuestra salud por más horas de trabajo o malos hábitos en nuestra alimentación y descanso.

En nuestro caso, como católicos, no solo descuidamos nuestro cuerpo y mente, sino también nuestra alma, cuando vivimos corriendo por todas partes. Cuando no nos detenemos ni un segundo para hablar con Dios, contarle sobre nuestro día y tenerlo presente.

¿Te has preguntado si te estás perdiendo de lo importante por ir tan de prisa? En un momento en que la tecnología, la influencia de los medios y la cultura de lo fácil y rápido pueden arrastrarnos, terminamos tocando solo la superficie, dejando de ir a lo profundo y lo trascendental.

El camino es igual de importante que la meta

Esta pareja empieza a entrenar con una meta muy clara: llegar a Fiji a surfear. Pero, a medida que el comercial avanza, vemos cómo ese cambio de hábitos y esa vida más saludable empiezan a reflejarse en su físico, energía, estado de ánimo e incluso en su relación.

Así como ellos están cambiando su vida cotidiana al proyectarse para el viaje, nosotros, que sabemos que nuestra meta última es el Cielo, también nos preparamos en el camino de nuestra propia vida, que se va construyendo día a día.

Debemos encontrar un equilibrio sano para tener los pies en la tierra y los ojos en el Cielo.

¿Qué estás haciendo en tu día a día para mejorar tu relación con Dios? ¿Cómo estás trabajando en las relaciones con los demás? En resumen, ¿cuánto estás amando en tu día a día?

¿Y si la meta cambia?

La vida es impredecible. La pareja llegó a Fiji, pero no pudo surfear por el mal tiempo. Muchas veces nos ha sucedido cosas parecidas a ti y a mí, cuando hemos vivido cambios inesperados.

¿Cuántas veces nos desesperamos porque no entendemos esos cambios de planes y queremos aferrarnos a la meta que teníamos pensada?

Pero, ¿qué tal si empezamos a vivir más en el aquí y el ahora? ¿Qué tal si le damos sentido a nuestro presente y buscamos el sentido de lo que nos está tocando vivir en ese momento?

Quizás así podríamos disfrutar plenamente y encontrar ese sentido sobrenatural que tiene mi vida y la tuya, desde el momento en que fuimos creados por Dios.

Me gusta mucho una frase del sacerdote y escritor Jacques Philippe, que dice: «La libertad no es solamente elegir, sino aceptar lo que no se ha elegido».

¿Y cómo podemos aceptar lo que no hemos elegido? La verdad es que no es tarea fácil para nadie. Pero pienso que una fórmula que no falla es: tener una buena actitud ante lo que se nos presenta en la vida y, sobre todo, tener plena confianza en Dios y en sus planes.

Dios siempre te sorprende

Esta pareja pasó días de sacrificio para entrenar. Luego tristeza porque no pudieron cumplir con su plan de surfear en Fiji… pero todo ese camino finalmente los hizo crecer juntos, madurar la relación y quererse más.

Tan es así que, al final de la experiencia completa, el chico tiene como sorpresa un anillo de compromiso, porque quiere pasar con ella el resto de su vida (sin importar el clima o el cambio de planes).

Y así es exactamente como Dios actúa con nosotros: siempre sobrepasa con creces nuestros propios planes y los hace mejores, más bellos y trascendentes.