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Estoy seguro de que muchos de nosotros podemos identificarnos con este video de Casi Creativo llamado «Tu ansiedad y tú».

Cualquiera se puede encontrar en una dinámica donde pensamientos exagerados, susceptibles e irreales se empiezan a apoderar de nuestra realidad y la terminan distorsionando.

En psicología los sentimientos se dividen con respecto al tiempo en el que se basan, la nostalgia es exceso de pasado por ejemplo y la ansiedad es exceso de futuro.


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Es cuando nuestros pensamientos se llenan de suposiciones irracionales, descontroladas o exageradas que nos impiden vivir en el presente.

La ansiedad nos tienta a desprendernos del presente

Una de las estrategias más grandes del enemigo es despegarnos de nuestro presente. Recordemos que los sentimientos no son malos porque son parte de la creación, y todo lo creado es bueno.

Lo malo es caer en la tentación del mañana. San Ignacio de Loyola decía: «Presupongo tres pensamientos en mí, uno propio, mío, el cual sale de mi libertad y otros dos que vienen de afuera», estos otros dos pensamientos vienen de Dios y del maligno.

Lo que quiero decir es que muchas veces nos creemos la mentira de que hemos perdido la batalla contra la ansiedad, pero no es así. Como en el video, muchos pensamientos no vienen de nuestra libertad, sino que se hacen pasar por nuestros para atacarnos.

Es nuestro deber entonces discernirlos con paciencia y con amor, así podremos elegir aquellos que nos edifiquen y ayuden a vivir el ahora.

Jesús es más grande que tu ansiedad

Lo único que nos puede salvar del olvido es Jesús. Su resurrección manifiesta que ha vencido al tiempo porque vive por siempre.

Cuando la ansiedad te empiece a consumir, refúgiate en Dios, un padre que ha estado y siempre estará para ti. Él no te abandona ni es indiferente a tu dolor.

Algo que también nos impide vivir en el ahora es querer controlar la realidad, el mundo no gira a nuestro alrededor. Pensar que las cosas siempre resultarán como queremos es una ilusión dañina.

Lo dice en Lucas 12,25-26 «¿Quién de ustedes, por más que quiera puede añadir algo a su estatura?. Si ustedes no tienen poder sobre cosas tan pequeñas, ¿cómo van a preocuparse por las demás?».

El control de la realidad y de las personas está fuera de nuestras capacidades, solo Dios es todopoderoso. Y aún así, en su omnipotencia, ha decidido amarnos no controlarnos.

Ponte cara a cara con tu ansiedad

Hazte las siguientes preguntas: ¿qué tanto dejo que la ansiedad gobierne mi día a día?, ¿la siento de vez en cuando o hace parte de mi diario vivir?

¿Se manifiesta con fuertes dolores físicos o es pasajera?, ¿la sé controlar o me dejo llevar casi siempre por ella?

Si crees que puedes estar atravesando un trastorno de ansiedad (que es diferente), lo mejor es pedir ayuda. Deja atrás el miedo y la inseguridad, todos somos frágiles y reconocer que necesitas ayuda de otros no tiene nada de malo.

Recuerdo que hace unos años durante Pascua, en mi diócesis se habló un poco sobre la película de Kung Fu Panda, seguro la conoces.

Presentaron un diálogo donde Ogway le dice a Po: «El ayer es historia, el mañana es un misterio, pero el hoy es un obsequio, por eso se llama presente». ¡Qué cierta es esta frase!

Esforcémonos más por vivir el ahora, por compartir el dolor con otros y con Dios. Por aprender a escuchar nuestro cuerpo y nuestro corazón, y por decirle a la ansiedad ¡basta!

Declararnos humildes y finitos nos hará libres y felices. No estás solo en esta batalla, no dejes que la ansiedad tome las riendas de tu vida. Confiésale todas tus preocupaciones a Dios y descansa en Él.

Te comparto una oración

Si estás pasando por un mal rato debido a la ansiedad, el estrés o la nostalgia, te invito a que te vuelvas cariñosamente a Dios con esta oración de la serenidad:

«Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia, viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez.

Aceptando las adversidades como un camino hacia la paz, viviendo, como lo hizo Dios, en este mundo pecador tal y como es, y no como me gustaría que fuera.

Creyendo que Tú harás que todas las cosas estén bien si yo me entrego a tu voluntad. De modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida e increíblemente feliz contigo en la siguiente. Amén».

Déjanos saber en los comentarios qué te pareció el video, ¿te sentiste identificado?, ¿de qué otras maneras combates tú la ansiedad? ¡Cuéntanos!

Artículo elaborado por: Joel Calderón.

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