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Hoy se celebra el día de san Valentín, o el día de los enamorados. Fecha en la que miles de personas acuden a comprar detalles y presentes para sus seres amados, un día en el que el romanticismo se contagia, la palabra «amor» está en todas partes y parece que vibramos más humanamente con el otro.

Pero también un día en el cual debemos detenernos y pensar, porque no es lógico que podamos ser más humanos, más románticos, más detallistas… por un día de festividad social, ¿y los demás días cuál sería la excusa para no serlo?

Muchos pensadores, filósofos, escritores, músicos y poetas, han escrito y hablado acerca de lo que es el amor. Han intentado dar una explicación clara sobre lo que es este sublime sentimiento, pero aún pareciera que no se ha logrado comprender su inabarcable dimensión.


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Este hermoso video llamado «Love is everything» protagonizado por un grupo de niños, nos da algunas pistas de lo que significa el amor. ¿Tú sabrías cómo describirlo?

El amor es sustantivo y verbo

Este punto podría ser muy de carácter lingüístico, pero qué mejor herramienta para comenzar que la riqueza de nuestra lengua. La palabra amor es un sustantivo que hace referencia a un sentimiento que le permite al ser humano, buscar el encuentro y la unión con otro ser semejante (Esta es una definición que nos da la RAE). El amor es una fuerza interna que mueve e impulsa al ser humano al encuentro con el otro.

Repito aquí una frase de Martín Buber que he mencionado en otros artículos: «Sin el tú, es imposible un yo», y es que en definitiva esta fuerza que nos lanza hacia el tú es la que permite que nosotros nos construyamos completamente como persona, es una fuerza que da horizonte y sentido a la existencia.

Pero también tenemos el amor como verbo, amar en todas sus conjugaciones, es una expresión sublime que luego de permitir dar sentido a la vida, otorga salvación al hombre. Amar es el aliento vital del acto mismo de la creación, ¿has pensado alguna vez que si no fuera por la acción de amar, no existiría nada?

Desde el principio ha sido el amor el que ha impulsado ese deseo divino de crear lo que existe y luego ha sido ese mismo amor el que ha revelado la existencia del Creador, para que llegase al culmen de dar la vida en salvación de la creación.

También es el ingrediente secreto

Dado que el amor es tanto fuerza como movimiento, es necesario que comprendamos que nuestra vida e historia están totalmente influenciadas por el amor que le invertimos a todo aquello que debemos hacer, decir o decidir.

Muchas veces hemos escuchado a nuestras madres o abuelas decir «ponle amor y verás…», y esta pequeña frase está llena de sabiduría. Todos hemos pasado por experiencias difíciles o que nos parecen tediosas, pero cuando aplicamos ese pequeño consejo materno, le encontramos gusto y sentido a cualquier responsabilidad que debamos emprender.

El amor no es solo romanticismo

En el video podemos ver cómo por medio de la poesía de Shakespeare, los niños pueden describir lo que el lenguaje a aveces no alcanza a expresar: «Los ojos de mi amada ni al sol se asemejan, ni el rojo del coral en sus labios se encuentra…». Sus palabras no hacen otra cosa que describir a su amada y es un claro ejemplo de cómo el romanticismo genera un devenir de expresiones bellas y sublimes que describen lo que en realidad es el amor.

Y es que el amor no es solo romanticismo. El amor va más allá, es el que da sentido a la vida y el que la transforma también. El amor es como una luz que al resplandecer en la oscuridad, guía a quien camina. No solo está en medio de los enamorados, está en la vocación que Dios ha puesto en el corazón de cada uno.

Está en el sacerdote enamorado de su Iglesia, en la religiosa entregada al servicio, en el maestro que enseña a sus alumnos. En la madre que se sacrifica por sus hijos, en el padre que lucha por su familia o en los hermanos que se apoyan. Está en cada uno de nosotros, sin importar si hemos sido llamados a vivir el amor en pareja o no, porque todos provenimos del amor supremo: Dios.

Soneto 130 de William Shakespeare

Para terminar te comparto el Soneto 130 de William Shakespeare traducido por Julia Opl, para que lo repases o lo compartas.

Los ojos de mi dama al sol ni se asemejan;

Ni el rojo del coral en sus labios se encuentra;

Si blanca es la nieve ¿por qué son sus senos de barro?

Si el cabello pudiera ser alambre; alambres le salen del tarro.

He visto rosas blancas, rojas y adamascadas,

Pero en sus mejillas no puedo encontrarlas;

Y he hallado en perfumes más deleite,

Que en el vaho suspirado por mi amada.

Adoro escucharle hablar, aunque bien admito,

Que comparada con la música su voz son gritos.

Jamás he visto a una diosa caminar,

Más solo sé que mi amada al andar, la tierra hace temblar.

Y por dios juro mi amor es tan excelso,

Como cualquier otra excelencia que a su lado se apagase.

amor, ¿Qué es el amor? William Shakespeare y un grupo de niños te dan la respuesta