«Sin límites» es el título del comercial de Nike que hoy rompió mis expectativas. Personalmente, siempre me ha gustado mucho la publicidad de Nike. Me encontré con este video y me pareció asombroso, me hizo reflexionar sobre el amor al que estamos llamados como cristianos y que, la verdad, muchas veces no vivimos.

Enfoquémonos en la voz del narrador, desde mi perspectiva, la voz del mundo. Sí, del mundo. Creo que muchas veces, como cristianos, cuando pensamos en «el mundo» pensamos en tentaciones, pecado, maldad.

Pero la verdad es que en el mundo hay mucho de bueno, muchísimo. El mundo también busca el bien, nuestro bien. En el video nos lo muestra claramente: Al principio la voz del narrador motiva a cada una de las personas a superarse, a ser mejores, apuesta y cree en ellos.

El mundo, de alguna manera, también hace eso con nosotros. Un ejemplo bastante tonto, pero que creo que funciona, es la buena publicidad.

Todos hemos visto publicidades increíbles de «Coca-Cola», «Bimbo», incluso marcas como «Corona» nos hablan de amistad, de familia, de querernos, de hacer y buscar el bien.

La revolución de Cristo

¿Pero, qué pasa con la voz del mundo? ¡Que es la misma voz de antes de que llegará Jesús! ¡El mundo solo conoce el amor «humano»! ¡Y este amor es bueno, pero incompleto!

Creo que como católicos tenemos claro que no podemos seguir viviendo de la misma manera después de un encuentro con Cristo.  El amor del mundo nos queda chico.

¡Porque es así! ¡Cuando Dios entró al espacio y tiempo, revolucionó la humanidad entera! ¡Revolucionó la historia, el amor, nuestra manera de vivir y de actuar, ya que Él mismo es revolución! 

Vean cómo entró Jesús al mundo: como un bebe, con una familia, con una historia familiar, entró al mundo desde la lógica del mundo y siguiendo las leyes del mundo, abrazó su realidad humana y después le dio plenitud.

Amó con amor humano, a sus familiares y amigos, pero rompió con esa lógica y con esas expectativas cuando cenó con pecadores, cuando perdonó prostitutas, cuando dio su vida por los que lo acusaron, maltrataron y crucificaron.

Un amor humano que engrandece

¡Jesús nos vino a enseñar a no solamente amar como el mundo nos invita a que amemos, sino a romper con esos límites y amar con la no-medida de la cruz! Nos lo dijo varias veces: «Y cualquiera que te obligue a ir un kilómetro, ve con él dos.» «Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen.»

¡Literalmente es lo mismo que vemos en el video! ¡El hombre que acaba el maratón y sigue corriendo, niños en sillas de ruedas jugando básquetbol, el entrenamiento de Serena con un beisbolista!

Hacen cosas que «no eran necesarias», parece que hasta se «complican la vida», y la voz del narrador se vuelve loca ¡Porque no tiene sentido! 

¡Ese es el amor al que estamos llamados, un amor que nos «complique» la vida, que «no era necesario», un amor que se vuelve escandaloso para el mundo porque justamente no es de este mundo!

Y aquí está la clave. Creo que podemos llegar a pensar que a lo que Jesús nos está invitando es a amar con todas nuestras fuerzas, sin embargo, va mucho más allá.

Jesús nos está invitando a amar con todas sus fuerzas, a amar con su amor, o más bien, dejarlo a Él amar en nosotros, vivir en nosotros

¡Que lo dejemos ser libre en nosotros! Si nos limitamos a amar con todas nuestras fuerzas nos vamos a cansar y nos será imposible amar como Dios ama, la clave está en dejarlo a Él.

¡Invitémoslo a entrar, liberémoslo y dejémoslo ser libre para actuar, vivir y amar en nosotros! ¡No te limites a amar con todas tus/Sus fuerzas!

Artículo escrito por Sofía Carreón