Cuando somos niños tenemos una lista innumerable de miedos. Recuerdo que yo siempre tenía temor a la sala oscura de la casa de mi abuela, porque me imaginaba a Freddy Kruger ahí (sí, un miedo muy ochentero), y subía corriendo las escaleras. Sin embargo a medida que crecemos y maduramos, los miedos siguen estando ahí, pero ahora son distintos. Algunas veces están basados en cosas reales, mientras que otras veces son fruto de nuestra imaginación.

Pero, en sí, ¿Qué es el miedo? Todos lo hemos experimentado alguna vez. Podríamos decir que es como una punzada en el corazón, la sensación de tener reseca la garganta, el temblor en las piernas o la piel de gallina en los brazos. Sin embargo, el miedo es esa emoción poderosa y de raíces primitivas que reside en lo más profundo de nuestro cerebro, que busca básicamente garantizar nuestra supervivencia. El problema, está en que muchas de esas angustias provienen de amenazas que percibimos, pero que no son reales o que simplemente son exageraciones de la realidad.



En la vida adulta, sentimos miedo cuando nos estancamos, cuando las cosas no salen como esperamos, o cuando nos enfrentamos a lo nuevo o a lo desconocido. Pero, ¿qué hace el miedo? Entra por las rendijas de las puertas que dejamos abiertas a la duda y se acomoda en el corazón, llevándonos a la inacción, o al titubeo, mientras nos descuidamos pensando en «que podría pasar», o en lo que la otra persona «podría hacer». Es claro que todo esto se hace más fácil siendo transparentes y dejándonos iluminar por la luz de Dios, que es quien justamente nos dice «No tengáis miedo» (Mt 14, 27).

Es por ello que en este post, quiero presentarte algunos de los miedos con los que nos toca lidiar a los hombres cuando nos enamoramos, cuando comenzamos a vivir una relación seria. Muchas veces son fundados, se basan en situaciones reales, pero que exageramos hacia lo negativo. Otras veces los basamos en situaciones imaginarias, es decir, los miedos infundados, donde se expresa una clara ausencia de diálogo y de interacción con la persona amada. Bien decía el escritor francés Charles Peguy: «A cada día le bastan sus temores, y no hay por qué anticipar los de mañana».



A continuación, te presento los miedos que considero son los que más se presentan en nuestra mente y corazón, y cómo afrontarlos:

1. Miedo a no ser correspondido 

Es común que recién iniciada la relación, como aún el amor está en construcción, podamos tener de fondo cierto temor al rechazo. Pensar que ella no esté dispuesta a ver lo que soy y lo que puedo dar en el tiempo. Sin embargo, es importante que acrecientes la confianza en ti mismo, y la confianza en Dios. Si ya has iniciado una relación con esa chica, enfócate en acrecentar el amor mutuo, en tener detalles que expresen tu amor, no buscando algo a cambio, sino sencillamente por el amor desprendido que le tienes a ella.

2. Miedo a no sentirme suficiente para ella

Hoy en día nos encontramos con chicas que pareciera que buscan súper hombres: sin defectos y con una larga lista de virtudes en las que poner «check». Frente a ello es normal experimentar ese temor a «no estar a la medida» de lo que ella espera. No hay que desesperar. Esfuérzate en ser tú mismo, no busques poses (¡algo en ti vio ella por lo que se enamoró!), y con la ayuda de Dios procura crecer en las virtudes que puedes alcanzar y que ves importantes para la relación.

3.  Miedo a perder mi espacio

Es ese criterio (a veces inspirado por los amigos, a veces a modo de broma, a veces en serio) de perder mi «libertad» por estar en una relación. A los hombres nos aterra esta idea. Para comenzar, es saludable en una relación que ambos tengan su espacio, basados en la confianza mutua, pero también ser conscientes que el amor implica en gran medida «perderse» por el otro. Darse pero siempre siendo uno mismo. Y es en esta acción donde uno experimenta una libertad aún mayor.

4. Miedo a la rutina 

Es esa sensación de que la relación puede tornarse aburrida por hacer siempre las mismas actividades. La idea es aterradora porque una relación rutinaria necesariamente lleva al fracaso. La clave está en siempre innovar, pensar actividades nuevas, en darse espacios para conversar de temas importantes y profundos, salir con otras parejas de amigos, rezar juntos. Todo esto será un refuerzo para vencer el miedo a la posible rutina.

5. Miedo a no compartir los mismos valores 

Al iniciar una relación, gradualmente vamos descubriendo los valores y creencias de nuestra pareja. Es allí donde puede aparecer este miedo de que existan grandes diferencias en temas que podrían considerarse «no negociables», tales como: la fe, la búsqueda de la castidad, el respeto a la propia familia, la apertura a los hijos (cuando comienzan las conversaciones sobre el matrimonio), entre otros.

El diálogo sincero, abierto y respetuoso, siempre puede conducir poco a poco a ponerse de acuerdo en temas tan trascendentales. Es por ello que tus valores y creencias deben ser claras, fundamentadas, y que no sean solo «tradiciones».

6. Miedo a no encajar en su ambiente

Este es el temor a no llevarme bien o no «caerle bien» a sus amigas o a su familia, ya que son personas importantes para ella. Si bien es cierto que la relación no tiene porqué depender de terceros, siempre es bueno hacer ese esfuerzo extra (que a veces ni esfuerzo exige) para llevarnos bien con las personas que ella ama, y que han estado antes que nosotros. Son personas que buscan su bien, un pilar para ella y que por consiguiente van a buscar nuestro mismo fin: nuestra felicidad. Por ello debemos tratar de verlos siempre como aliados, amigos y personas a las que también podemos querer.

7. Miedo a sus experiencias pasadas 

Este es tal vez uno de los miedos más reales y uno de los más duros de superar. Nos puede pasar (y es lo más común) que la chica con la que estamos haya estado antes en una relación, y por supuesto tenga recuerdos (buenos y malos), vivencias o heridas, fruto de ella. O peor aún, que no haya «superado» esta relación anterior. Sin embargo, tenemos que ser comprensivos y aceptar lo que vivió, ya que nosotros aún no estábamos en ese momento de su vida y no somos quién para juzgar. Entender que cuando entramos en una relación, y cuando empezamos a amar a la otra persona, la acepto toda, con su historia, sus virtudes y defectos. Y justamente el amor de pareja que vivamos, (necesariamente de la mano de Dios) es lo que ayudará a sanar heridas, a crear nuevos y más hermosos recuerdos y vivencias, y a «superar» experiencias pasadas.

8. Miedo al compromiso 

Cuando la cosa se va poniendo seria en la relación (sí, cuando ya comenzamos a proyectarnos hacia el matrimonio), empieza a aparecer este miedo. Es muy común, que tengamos temor (y hasta en algunos casos terror) a esta etapa de la relación. Es ese temor a las responsabilidades que se vienen, a tomar (ahora sí) decisiones adultas. Saber que ella (y tal vez algunos) van a depender de ti y tú de ella, para toda la vida.

Obviamente es un cambio de vida que nos «mueve el piso». Pero a ver, seamos serios, deja tu egoísmo de lado un momento y pregúntate: ¿No es acaso lo que en el fondo de tu corazón quieres vivir?, ¿no es esa chica aquella a quien quieres amar para toda la vida y vivir juntos la aventura del matrimonio? Si en tu relación has llegado a este punto, tienes que hacerte estas preguntas con sinceridad, y dialogar al respecto también con ella. Da miedo, y es un miedo totalmente válido por todos los cambios que conlleva, pero ten en cuenta que es lo que más anhelamos: amar y ser amados por esa persona que Dios ha puesto a nuestro lado.

Los miedos nos pueden paralizar, pero debemos tener la actitud correcta frente a ellos. Dios nos da las armas para vencerlos. Siempre una decisión tomada de Su mano, pidiendo en oración la asistencia del Espíritu Santo, nos fortalecerá y nos dará la valentía para poner los miedos en su justo lugar, y tomar acciones que vayan en la línea de la felicidad que buscamos.

Y, ¿Tú? ¿Qué otros miedos crees que se presentan en las relaciones de pareja (tanto para los hombres como para las mujeres) y cómo podemos afrontarlos? Déjanos saber qué piensas en los comentarios y recuerda compartir este post con tus amigos y familiares, especialmente con los que se encuentran en esta bella aventura del amor.👫 ❤️