Jesús pasó por el mundo rodeado de amigos. Los apóstoles, Marta y María, Lázaro y muchos otros que lo conocieron y con quienes tuvo relaciones muy cercanas. Incluso tuvo entre sus apóstoles a tres con quienes parecía unirles una amistad especial: Pedro, Santiago y Juan.

A través de todos ellos, nos muestra el valor de la amistad y lo necesaria que es en la vida. Sin duda la amistad fue para Jesús una dimensión importantísima y Él fue el mejor amigo para muchas personas. ¿Qué nos enseña Jesús con su propio ejemplo sobre la amistad?

1. Un amigo abre su corazón

Jesús lo hizo en tantas ocasiones. Lo hizo sobre todo en la Última Cena, compartiéndoles las palabras más bonitas que salieron de su corazón y demostrándoles el inmenso amor que les tenía a los apóstoles. Nunca les cerró las puertas, y les mostró lo más íntimo de su vida (Jn 13-17).

2. Siempre esta ahí cuando lo necesitas 

Jesús ascendió a los Cielos, pero se quiso quedar con nosotros en la Eucaristía. Ahí esta presente, siempre, para cualquier momento en que lo necesitemos. Jesús es el Emmanuel, «Dios-con-nosotros» y nos dijo: «El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él» (Jn 6,56).

3. No tiene miedo de mostrarse frágil

¿No es esta una de las muestras de mayor confianza que un amigo puede tener? Jesús se mostró frágil en el Huerto de los Olivos, haciéndoles notar a sus apóstoles su dolor e incluso su miedo. No tuvo reparos en que lo vieran así, débil y llorando, necesitado de la compañía de sus amigos. «Entonces les dice: Mi alma está triste hasta el punto de morir; quédense aquí y velen conmigo» (Mt 26,38).

4. Te dice lo que piensa

Jesús, lo sabemos bien, no era «políticamente correcto». A sus amigos los quería entrañablemente, pero también les decía las cosas con mucha claridad. A Pedro le llamó la atención con mucha fuerza, y a Tomás le hizo notar su falta de fe.

Un amigo te dice las cosas como son, lo bueno y lo no tan bueno, precisamente porque te quiere. «Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!» (Mt 16,23).

5. Te conoce

Un amigo está atento a los detalles, que son muchas veces lo más importante en la vida y en las relaciones. Sobre todo, un amigo te conoce en lo más profundo. Así nos conoce Jesús. «Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño. Le dice Natanael: ¿De qué me conoces? Le respondió Jesús: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi» (Jn 1,47-48).

6. Da la vida por ti

Jesús lo hizo y nos enseñó el gran valor de ofrecer todo por los amigos. Nosotros quizás no tengamos que dar la vida «físicamente» como Él lo hizo. Sin embargo, a nuestros amigos les podemos dar tiempo, preocupación, cariño, nuestros dones, un consejo… y tantas otras cosas que todos tenemos y siempre podemos ofrecer. Esas,  son maneras de «dar la vida» por los demás. «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos» (Jn 15,13-14).

7. Te conduce a Dios

¿No será esta la cualidad más importante de un amigo? ¿Puede haber algo mejor en una amistad que ayudar a los amigos a crecer en la fe y acercar a Dios? «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14, 9).

8. Te llena de alegría y te hace reír

Jesús era con seguridad una persona muy alegre. La pasaba muy bien con sus discípulos, y les llenó de inmensa alegría. Incluso en los momentos difíciles, les recordaba la dimensión de esperanza y alegría de la vida. «También ustedes están tristes ahora, pero volveré a verlos y se alegrará su corazón y su alegría nadie se la podrá quitar» (Jn 16,22).

¿Se han dado cuenta de que casi todas las citas bíblicas de este artículo son del Evangelio según San Juan? Juan, que fue uno de los amigos más cercanos de Jesús, quizás es quien mejor nos puede compartir el corazón de amigo que tuvo y tiene Jesús.

Comparte este post con ese amigo que hace tus días más ligeros y alegres, ese con el que te sientes afortunado y bendecido. 😉