Tal vez no a todos les pase, pero yo vivo pidiéndole perdón a Dios. Perdón por dejarme llevar por la rabia, perdón por apresurarme a juzgar y a criticar. Perdón por perder tan fácil la paciencia y herir los sentimientos de los que quiero. Mi lista de perdones es eterna, no sé cómo anda la tuya.

Esta es una pequeña lista de perdones que también puede ser útil en la oración. Justo cuando nos convencemos a nosotros mismos de no saber por dónde empezar. Cuando nos propusimos tener un buen rato de oración y en cambio nos sorprendemos a nosotros mismos pensando en qué nos hace falta comprar para la cena.



1. Perdón por dudar de ti

Son muchas las veces en que he dudado de Dios. De su existencia, su poder y su respuesta. Luego pasa cualquier cosa, que por insignificante que parezca a los ojos de los demás, me demuestra que ahí está Él.



Esto suele suceder en momentos de aflicción, donde el panorama no es muy alentador. Donde además de encontrarnos atravesando alguna dificultad, la esperanza parece esfumarse. ¿Cuándo has dudado tú de Dios?

2. Perdón por dirigirme a ti con rabia

Cuando algo no sale como queremos o cuando una mala noticia nos sorprende, es natural sentir rabia contra Dios. Tal vez pensar ¿por qué dejas que esto suceda?, ¿acaso no escuchas mi oración?, ¿por qué me traes este sufrimiento?

Cuando esto suceda es bueno preguntarnos a nosotros mismos el «¿para qué?». Tal vez Dios tiene un propósito más grande del que nosotros alcanzamos a imaginar.

3. Perdón por no esforzarme más para estar en gracia

Este si que es común. A veces le pedimos tanto a Dios poder estar en gracia que se nos olvida que sin nuestro esfuerzo, no hay resultados.

Seguro hemos defraudado a Dios muchas veces con nuestras actitudes y comportamientos egoístas. Que hoy sea un buen día para pedirle pero también para poner más de nuestra parte.

4. Perdón por no dar ejemplo de tu misericordia

Cuántas veces se nos llena la boca y el espíritu hablando de la misericordia de Dios. Del bien que nos hace, de la inmensidad de su amor o de la bondad de su corazón. ¿Pero nosotros? por ningún lado reflejando eso de lo que tanto hablamos.

Cuando se nos presenta la oportunidad de ayudar a otros o de permitir que nuestro ejemplo sea el protagonista, fallamos. Perdón Dios mío, por todas las veces en que no le he transmitido tu amor a los demás.

5. Perdón por pensar solo en mi dolor

Que berrinches podemos hacerle a Dios cuando algo nos causa dolor. Cuando la vida «equilibrada» que llevamos, de repente tambalea. Nuestra oración o más bien nuestros reclamos, parecen los del ser más sufriente sobre la faz de la tierra.

Pero nunca nos detenemos a pensar en que nuestro dolor, puede ser una gota de agua en un mar de sufrimientos si la comparamos con el de otras personas. Perdón por ser egoísta y pensar solo en mi.

6. Perdón por darte la espalda

Por irme sin determinarte. Por ignorar tu llamado, por pasar el día entero sin tenerte en el pensamiento. Por rechazar cualquier momento de encuentro contigo.

Por poner mil excusas para no visitarte. Perdón por todas las veces en que te he dado la espalda y tu solo me has sabido responder con amor.

7. Perdón por no saber escuchar

Que tercos podemos llegar a ser. Cuántos problemas y angustias nos ahorraríamos si supiéramos escuchar con atención. Y además de escuchar, tuviéramos la humildad de aceptar la voluntad de Dios.

Pero qué más da, siempre terminamos haciendo lo que nos place sin pensar en las consecuencias o en el dolor que podemos causarle a Dios con nuestros actos.

Seguramente tú también le debes muchos perdones a Dios. Un perdón sincero y con corazón arrepentido. Piensa en este momento por qué le pedirías perdón hoy y ofrécele algún sacrificio durante este día.