Un año nuevo en que comenzamos la Cuaresma y pensamos qué propósito podríamos fijarnos. Pero podemos caer en el error de ver este tiempo casi – discúlpenme por la burda comparación – como un «segundo Año Nuevo católico». Es decir, como una temporada en la que fijarnos proyectos y objetivos y pensar en resultados y en cómo medir si ayunamos bien o mal.

Ojo, me parece bien – y recomendable – que tengamos presente algún propósito por Cuaresma. Que nos armemos una lista de pequeñas mortificaciones, está genial. Que pensemos en rezar un poco más, ¡buenísimo!

Pero no debemos perder de vista lo más importante: no nos proponemos una nueva conversión porque deseemos alcanzar un «récord» personal. No vamos a más misas porque queremos «superar» el número de veces a las que normalmente asistimos el resto del año. No sumamos minutos al rato de oración porque «toca» hacerlo en Semana Santa.

Toda nuestra vida debe ser un encuentro con Cristo

No perseguimos una ideología, sino que seguimos a una Persona. Recordando esto, podemos ver a la Cuaresma como el tiempo en que Jesús camina solo en el desierto. La noche en la que Jesús reza solo. El momento en que es prendido, insultado, herido, abandonado. La tarde en la que muere, solo, rezando al Padre: «¿Por qué me has abandonado?».

Entonces, la Cuaresma, la Semana Santa, se nos presentan como el momento en que prestamos nuestra compañía a Jesús. Nos sentamos con Él. Oramos con Él. Ayunamos con Él. Hacemos penitencia con Él. Guardamos silencio con Él.

Es un tiempo para acompañarle. Para no dejarle Solo. Y para darnos cuenta de que, cuando creemos que con esto le hacemos un favor, en realidad es Él el que nos sostiene. El que no abandona. El que a veces se queda solo, para que nosotros nunca lo estemos.

Con esto en mente, seleccioné 6 libros que podrían ayudarte en este tiempo cuaresmal a tener una relación renovada con Cristo. A mirarle, y dejarte mirar por Él.

 


 

6 libros