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Cuando pienso en san Juan Bautista, no puedo dejar de emocionarme. Era pariente de Jesús, apenas se llevaban unos meses, siendo María prima de Isabel seguro le contaría tanto sobre su primo. Más aún Isabel a Juan que conocía quién era verdaderamente Jesús. Desde el vientre, Juan ya sabía su misión. ¡Qué unión tan honda entre ambos!

Si bien las escrituras no nos cuentan mucho acerca de esto. Los datos que nos revelan sobre Juan Bautista no son menores. Muchas veces los tomamos como datos puntuales, históricos e incluso anecdóticos. 

La vida de Juan Bautista, le habla tanto a la nuestra, sobre todo en nuestros días. Hoy que celebramos su nacimiento, te compartimos seis datos muy interesantes que esperamos sirvan para estrechar tu amistad con él y pedir que interceda por nosotros. ¡Empecemos!


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6 datos sobre san Juan Bautista que nos recuerdan que para Dios no hay nada imposible

Cuando leo sobre Juan el Bautista, no puedo dejar de imaginar su vida siendo pariente de Jesús, qué honor tan grande. Los datos que conocemos de él son tan escasos, cuantas veces los repetimos de memoria.

Nos queda claro que era aquel mensajero que venía inmediatamente antes que Jesús, bautizaba con agua y anunciaba que aquél que viniera después, bautizaría con el Espíritu. Mensajero importantísimo. Los datos que conocemos sobre San Juan Bautista nos hablan de mucho más.

Un niño por nacer es más importante de lo que puedes imaginar

San Juan Bautista es el único santo al que se le conmemora su nacimiento. Lo conocemos desde que estaba en el vientre de su madre.

 

Tener a un recién nacido en brazos es una experiencia tan asombrosa. Si solo supiéramos la grandeza que tal pequeñez lleva adentro. Saber que Juan el Bautista cumplía su misión desde el vientre de su mamá, me hace pensar en la misión de todos los niños por nacer. Incluso de los que se pierden en el vientre involuntariamente. Cada uno tuvo su tiempo, algunos brevísimo, pero no menos importante.

 

Cuántas historias, cuántas misiones interrumpidas por el aborto. ¡Qué grandes noticias, que historias asombrosas de las que hemos privado al mundo! Juan “hablaba” desde el vientre de su madre, se conmovía con la presencia De Dios. Así como los millones de niños que aguardan en el vientre que los cobija.

Su padre se quedó mudo por incrédulo. Cuántos nos hemos quedado así

Zacarías, el padre de Juan, era sabio en cuanto a conocimientos de la ley De Dios, pero como nos pasa a muchos, por mucho conocimiento que tengamos dentro, cuando Dios nos habla nos cuesta escuchar. A Zacarías se le apareció el ángel Gabriel. Sí, ese mismo que anunció a María.

 

El ángel, como lección y prueba al mismo tiempo, afirmó que Zacarías quedaría mudo hasta que el niño naciera. Las escrituras cuentan que recuperó el habla el día de la circuncisión luego de escribir en un trozo de papel “se llama Juan”.

Zacarías me recuerda a muchos padres actuales, incrédulos con la noticia del nacimiento de sus hijos. Si bien él lo deseaba y se lo había pedido constantemente a Dios, a la hora de recibir la noticia, no pudo con ella. ¿Cuántos de nosotros tampoco hemos podido con una noticia así?

 

Si fuéramos menos incrédulos. Si comprendiéramos la magnitud de la vida que podemos engendrar como padres.

El nombre de Juan, me recuerda que soy único

El nombre de Juan no fue escogido ni por su papá ni por su mamá. No se llamó como su abuelo o como aquel tío al que tanto querían. El ángel Gabriel fue quien le comunicó a Zacarías cómo tenía que llamar a ese hijo que iba a nacer. Dios mismo había escogido ese nombre.

 

Me pregunto cuál es el nombre por el que me llamará Dios. Lejos de lo que muchos podrían pensar, Dios no es un totalitario que quiere que lo sigamos en manada. Somos su rebaño, sí. Pero nos llama a cada uno por nuestro nombre. Conoce cada detalle de nuestra vida. Como dice el evangelio cada cabello de nuestra cabeza está contado (Mt. 10:30).

El nacimiento de Juan me dice que para Dios, no hay nada imposible

Juan nació de una mujer estéril. En todos los años de casados jamás pudieron tener un hijo. Pareciera que Zacarías ya había perdido la fe, a tal punto que cuando se le aparece el mismísimo ángel De Dios, no le cree.

 

Cuántas veces creemos que la situación que estamos viviendo no tiene salida. Una enfermedad, un deseo anhelado, una situación dolorosa, de calamidad que parece que no tuviera ni fin, ni solución. El nacimiento de Juan y con semejante misión encima es un claro ejemplo de las cosas hermosas que Dios nos brinda. ¡Si solo creyéramos más!

Así el cargo sea importante. La sencillez habla más

Juan el Bautista era un personaje importante. Debe haber tenido un don muy grande para hablar y contar historias. Era muy famoso, a tal punto que el hijo de Herodes disfrutaba de su compañía y le gustaba escucharlo.

 

Juan nunca hizo alarde de su fama, ni de su encargo. No abusó de su influencia en grandes señores. Vestía con apenas una piel de camello y un cinturón de cuero. Sus alimentos consistían en los provistos por la naturaleza. Iluminado por el Espíritu de Dios su misión era la de servidor. ¡Cuánto necesitamos hoy en día seguir su ejemplo!

Se puede morir por amor a la verdad

Cualquiera en nuestros días podría opinar que a Juan le hubiera ido mejor si se hubiera quedado callado. Si no se hubiera metido con los asuntos de los poderosos.

 

A veces testigos de tantas injusticias, por temor o por conveniencia, guardamos silencio. Nos acomodamos a la situación pensando que no estamos haciendo nada malo. El silencio, cuánto daño ha hecho.

 

Juan el Bautista, era “la voz que clamaba en el desierto”. Qué imagen tan fuerte, el desierto, donde parece que un grito no tiene sentido porque no hay nadie que te escuche. Lo cierto es que Dios escucha siempre. Juan nos invita a ser valientes, a hablar a tiempo, a tener sed por la verdad y un celo grande en su custodia, hasta la muerte.

 

¡San Juan Bautista, ruega por nosotros!

 

 

 

 

 

 

 

San Juan Bautista: su historia y datos curiosos