Es un buen hábito leer libros. Es aun una mejor costumbre tener siempre algún libro de lectura espiritual al alcance de la mano, para leer aunque sea unos minutos al día. Incluso mejor sería fijar un tiempo determinado (como diez o quince minutos) para dedicar exclusivamente a la lectura.

Como decía San Josemaría Escrivá: «No dejes tu lección espiritual. La lectura ha hecho a muchos santos». ¿Por qué ha hecho a muchos santos? Porque nos va formando, y además, nos va dando «materia» para hacer la oración o para encontrar una respuesta a lo que sentimos o nos pasa en un momento determinado.



Al respecto, San Jerónimo decía que mientras oramos hablamos a Dios, pero que al leer, podemos oírle. Como digo, la lectura espiritual lleva a la práctica de las virtudes, por lo que es bueno escoger uno o varios libros que vayan acorde a lo que necesitamos en cada momento del crecimiento ascético o humano.

En otro post hice una pequeña lista de cinco libros que me ayudaron en mi vida espiritual. Eran de índole variada, alguno sobre la oración (por cierto te recomiendo el curso/taller «Crecer en la vida de oración»), otros sobre aspectos distintos de la lucha y vida interior, etc.



Luego pensé que hay momentos en los que estos consejos «generales» para la vida espiritual se quedan un poco cortos cuando uno atraviesa momentos difíciles. Cuando hay que hacer un esfuerzo adicional para mantener la marcha.

Cuando uno pasa por momentos de aridez, noche espiritual, o simplemente dificultades resultantes del cansancio físico o psíquico, quiere escuchar a Dios, pero pareciera que Él se ha ido, y que espera en tiempos mejores.

No es cierto, Él está junto a quien lucha. Creo que los libros que citaré a continuación son algunos medios para volver a oír su voz, respondiendo a nuestras dudas.

1. «Ven, sé mi Luz» – Ma. Teresa de Calcuta

Este libro habla de la fundación de las Hermanas de la Caridad y la posterior noche oscura que la Madre Teresa vivió durante décadas. Leí y releí varias veces este libro, especialmente algunos capítulos.

La oración que esta santa hacía en medio de su oscuridad y su dolor tan hondo, me ayudó bastante a hacer mi propia oración. Repitiendo con ella el deseo de dar a Dios «algo muy hermoso» y «amarle como nunca antes había sido amado».

A partir de las cartas que la Madre Teresa enviaba a sus superiores, podemos conocer el estado interior que la hacía sufrir, pero también cómo logró amar lo que la hacía sufrir, sonriendo y ocultando incluso a Dios su dolor.

Puedes adquirir el libro en versión digital aquí.

2. «Getsemaní» – Javier Echevarría

Cuando pasamos por un momento difícil —verdaderamente difícil, no solamente un revés momentáneo— es un gran consuelo recordar que Jesús, verdaderamente hombre, también experimentó el sufrimiento extremo.

Meditando sobre la escena más conmovedora —al menos, para mí— del Evangelio, cuando Jesús experimenta toda la fragilidad de la humanidad. Llega a nosotros cierta paz. ¿Por qué? Porque nos damos cuenta que no estamos solos en medio del sufrimiento, y porque mediante nuestro dolor aliviamos el de Él, que es aun más inmenso.

El autor del libro es Javier Echevarría, segundo sucesor de San Josemaría, quien en este material explica: «orar con Cristo ayudará a superar limitaciones internas y externas, porque se nos concederá la fuerza con que Él perseveró, también en Getsemaní, para alcanzarnos la vida de Dios en nosotros».

Puedes adquirir el libro en versión digital aquí.

3. «La paz interior» – Jacques Phillippe

Los autores espirituales coinciden en que es posible encontrar paz en medio del sufrimiento. En lo personal, puedo decir que no es tan fácil como suena, y que es fácil decirlo, creerlo, pero que intentarlo y vivirlo… es otra historia.

Pero si alguien fuera capaz de explicar de la manera más sencilla cómo alcanzar esa paz interior, es Jacques Phillippe. En distintas circunstancias también volví a este libro para rememorar algunos consejos que se aplican muy bien a diferentes situaciones. Cada uno lo experimentara según su vivencia.

También he recomendado este libro a muchas personas que atravesaban momentos complicados, y creo que encontraron ayuda al leerlo. Una de las frases que tengo subrayadas en esta obra, cita una de las premisas para alcanzar la paz:

«Cualquier realidad que no abandonemos, que pretendamos organizar por nuestra cuenta sin dar carta blanca a Dios, continuará inquietándonos de un modo u otro. La medida de nuestra paz interior, será la de nuestro abandono, es decir, de nuestro desprendimiento».

Puedes leer el libro aquí.

4. «Santo abandono» – Dom Vital Lehodey

«Si quieres subir hasta la cumbre de la perfección, cumple la Voluntad de Dios cada día más y mejor», explica el autor. Siendo sincera creo que no leí este libro de forma lineal. Simplemente fui recurriendo a los capítulos que me parecían oportunos según el momento que atravesaba.

Igualmente, ha sido una gran ayuda. Porque, lo principal, como menciono un poco más arriba, para alcanzar la paz incluso cuando Dios envía cosas que no queremos, es el abandono.

«Si queremos santificación, debemos aplicarnos únicamente a no seguir jamás nuestra propia voluntad, sino siempre la de Dios, porque todos los preceptos y todos los consejos divinos se reducen en sustancia a hacer y a sufrir cuanto Dios quiere y como Dios lo quiere.

De ahí que toda la perfección se puede resumir y expresar en estos términos: «hacer lo que Dios quiere, querer lo que Dios hace».

Puedes leer el libro aquí.

5. «Salvificiis doloris» – Juan Pablo II

«Suplo en mi carne —dice el apóstol Pablo, indicando el valor salvífico del sufrimiento— lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia». Estas palabras parecen encontrarse al final del largo camino por el que discurre el sufrimiento presente en la historia del hombre e iluminado por la palabra de Dios.

Ellas tienen el valor casi de un descubrimiento definitivo que va acompañado de alegría. Por ello el Apóstol escribe: «Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros».

La alegría deriva del descubrimiento del sentido del sufrimiento; tal descubrimiento, aunque participa en él de modo personalísimo (Pablo de Tarso escribe estas palabras), es a la vez válido para los demás.

El Apóstol comunica el propio descubrimiento y goza por todos aquellos a quienes puede ayudar —como le ayudó a él mismo— a penetrar en el sentido salvífico del sufrimiento.

Así inicia la carta apostólica que el Papa Juan Pablo II, hoy santo, enviaba en 1984 sobre el sentido cristiano del sufrimiento.

Me parece interesante y provechosa lectura para meditar y aprender que lo que nos parece un sinsentido (el sufrimiento), tiene sentido, y más aún, un sentido salvífico.

Puedes leer el texto completo aquí.

Espero que esta pequeña pero valiosa lista te pueda ayudar muchísimo. Si sabes de otros libros, déjanos el nombre y la enseñanza que te ha dejado en los comentarios.