Según Wikipedia «Aladino (transcripción del nombre árabe علاء الدين ‘Alā ‘ad-Dīn, literalmente ‘nobleza o gloria de la fe’) es una de las historias de Las mil y una noches y una de las más famosas en la cultura oriental. No pertenece a la colección original árabe, sino que fue añadida en el siglo XVIII por el francés Antoine Galland, quien la había escuchado al cuentista cristiano maronita sirio Anṭūn Yūsuf Ḥannā Diyāb».

Seguramente todos conocemos esta historia, Aladdín nos ha acompañado casi desde la infancia. Quiero en este breve comentario analizar distintos aspectos. Obviamente, los comentarios están teñidos de mi propia interpretación, sin embargo, se fundamentan en fragmentos objetivos de la película. Además, vale la pena decir que mi análisis tratará los punto que me parecen positivos, pero también negativos. Busco ser imparcial, puesto que a mi modo de verla, nos enseña muchas experiencias de vida realmente positivas, así como transmite también, algunos criterios de nuestra cultura actual, cargados de contenidos ideológicos.



Ahora que ya estamos en contexto, me gustaría compartir contigo algunas reflexiones que valen la pena analizar tras haber visto esta película y que seguramente te servirán a ti para compartir con tus alumnos, con amigos o familiares.



1. ¿Hasta dónde puede llevarnos el deseo de poder?

Sin la pretensión de abarcarlo todo, pero con la intención de mencionar algunos puntos importantes, empiezo por el deseo tergiversado de poder que vemos en el villano, quien es el «segundo de la película». Según sus propias palabras, tiene una vida aparentemente igual a la de Aladino, chico de la calle que robaba para sobrevivir. Era un malandrín. Pero tenía ambiciones de grandeza, por lo cual llega al final de la película a ser la persona más poderosa del universo.

¿Cómo? Se convierte en el genio. Lo interesante es que su «hambre» incontrolable de poder, lo lleva a ser esclavo de ese mismo poder, puesto que la posición del genio, lo obliga a estar a merced de los famosos tres deseos de quien frotara la lámpara. Por lo tanto, a más deseo de poder, más esclavo uno se convierte.

2. ¿Ideología subliminal?

Vemos una intención clara de transmitir la ideología de género actual. En su última frase, antes de morir, el papá le dice a la princesa, que ahora está preparada para ser «el sultán». Y le dice que ahora es el hombre que necesita el reino. Claro que la película la muestra – todavía, diría yo – como una mujer linda, que se casa con Aladino… sin embargo, ya escuchamos una afirmación clara de su padre, que le dice ser a partir de ese momento un hombre.

Además, vemos esa afirmación como la victoria de un esfuerzo de «toda la vida» de la princesa, que estaba sometida a una visión machista, según la cuál solamente hombres podrían ser sultanes. La princesa logra superar esa concepción, y deja de ser un «objeto de admiración» por su belleza, y finalmente, supera el estereotipo clásico de la «mujer casera». Puede «asumir un cargo», que era solamente para hombres.

Hay un logro sano, de poner ambos sexos en igualdad de derechos, pero trae implícitamente, una visión muy negativa del papel que cualquier mujer puede tener – incluso actualmente – de ser alguien que se dedique a las responsabilidades del hogar. Lo cual muchísimas mujeres hacen, y no las hacen menos que los hombres.

3. La ley nueva del amor que enaltece las antiguas normas

Otro elemento interesante que podemos rescatar es una analogía entre la actitud que vive el guardia real, con el modo de ser de Aladino – lo cual, finalmente termina por triunfar – que le da un nuevo aliento de vida al reino. En el jefe de la guardia vemos a un hombre justo y recto, fiel seguidor de las leyes y las normas. Cómo los justos del AT, quienes buscaban cumplir las tablas de la ley. Sin embargo, Aladino trae, con un corazón honesto, puro, que desborda de bondad y sanas intenciones – más allá de ser un malandrín – que poco a poco descubre su propio lugar o vocación en toda la trama de la historia.

Descubre cómo ya no puede ser ese «chiquillo», sino alguien maduro que está dispuesto a sacrificarse por la verdad y por el pueblo. Que es la verdadera riqueza del Reino – lo afirma la princesa en algunos momentos de la película —. Finalmente, vemos que su corazón no solo rescata la bondad de la norma o ley imperial, sino que le da plenitud. Es el amor que ya proclamaban las normas ancestrales del reino, que, sin embargo, solo pueden cumplirse plenamente con la nueva fuente de vida que trae Aladino. Lo cual estaba buscando la princesa a lo largo de toda la historia.

4. Corazones que buscan el amor y la verdad

La princesa es un personaje interesante. Más allá de que se aprovechen de su rol protagónico para transmitir mensajes – cada vez menos subliminales – cargados de ideología feminista y de género, vemos a una mujer que no está satisfecha con las normas o leyes, sino que buscaba una renovación de costumbre. Pero no por un capricho personal, sino debido a un interés y búsqueda que anida en su corazón, y revela el anhelo de una Verdad, Vida y Camino que lleva a la felicidad. Que todos llevamos en el corazón. Que solamente podemos encontrar en Jesucristo. A su manera, Aladino es quien lo porta en su corazón, y es lo que cautiva a la princesa desde el primer momento, quien es capaz de ver más allá de la pobreza, humildad y pequeñez de su condición social y apariencias externas, el puro corazón.

Sobre Aladino ya hemos compartido varias reflexiones, sin embargo, me parece necesario hacer una última acerca de su crecimiento personal. Vemos un pillo malandrín, que poco a poco se da cuenta de la responsabilidad que debe asumir. Crecimiento que trae momentos de crisis personales. Luego de un llamativo cambio de vida, al encontrarse con el genio de la lámpara, pasa por un «desierto espiritual», puesto que se da cuenta que lo que había logrado en su relación con la princesa e incluso, el sultán, no era fruto de su corazón, sino una máscara, que muy bien había creado el genio.

Después de un conflicto interior bien solucionado, Aladino logra vencer las fuerzas del mal y restablecer el orden en el Reino. El desenlace es muy interesante, puesto que la manera como logra vencer el arrogante y avaro villano, es tendiéndole la misma trampa en la que se confundió personalmente. Habiéndose dejado llevar por la falsa noción de felicidad y grandiosidad de un poder absoluto, que lo lleva a una profunda esclavitud.

Si ya viste la película cuéntanos en los comentarios que otras reflexiones o enseñanzas puede dejarnos esta historia 😉.