El tiempo de Cuaresma es un tiempo de gracia y conversión que Dios nos concede. Son 40 días que podemos hacer muy productivos para nuestra vida espiritual y crecimiento interior. No solo trata de cumplir ritos externos y anticuados, trata de conducir nuestro corazón y nuestra vida hacia El Señor. Implica mucho más que un arrepentimiento o una clara conciencia del mal hecho. La conversión es emprender un nuevo camino bajo la misericordia de Dios, y sin dejar de ser uno mismo.

Convertirse no es haber sido impetuoso y ahora ser pasivo. Es ser impetuoso bajo la misericordia de Dios y para Él, buscando que todas las energias de nuestra vida nos conduzcan cada vez más a Dios.


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Éste es el cambio que Jesús espera de nosotros: que luchemos por el espíritu como hasta ahora hemos peleado por el poder; que nos empeñemos en ayudar a los demás como hasta ahora nos empeñábamos en que todos nos sirvieran a nosotros; que amemos a los demás como hasta ahora nos hemos esforzando en amarnos a nosotros mismos y que amemos a Dios tanto que podamos ser capaces de convertir las pequeñas renuncias cotidianas, en caminos concretos de amor y de vida para alcanzarlo a Él.

Acá les dejamos algunos consejos muy sencillos y cotidianos para ofrecerle a Dios en esta Cuaresma, y pedirle que nos de un corazón semejante al suyo.

Para votar por el que te vas a comprometer a vivir (o los que te vas a comprometer a vivir) en este tiempo de Cuaresma, usa los botones de la izquierda.


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*Selección de fotos por: Sandra Ere


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