Qué reconfortante es encontrar palabras de consuelo cuando atravesamos momentos difíciles. Sin duda, cada uno de estos versículos podrá ayudarnos en aquellos instantes en que los obstáculos, la tristeza, la desilusión, la desesperanza o el dolor, se asomen a nuestra vida.

Mateo 5,4

«Dichosos los que están tristes, pues Dios les dará consuelo».

Salmos 23,4

«Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo; con tu vara de pastor me infundes nuevo aliento».

Juan 16, 22

«También ustedes ahora están tristes; pero yo los volveré a ver, y su corazón se alegrará, y nadie les arrebatará su alegría».

Salmo 34, 18

«El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido».

Mateo 5, 10

«Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos».

Salmo 119, 49-50

«Tus promesas me dan esperanza; ¡no te olvides de ellas! Tus promesas me dan vida; me consuelan en mi dolor».

Santiago 1,12

«Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman».

Salmo 34, 6

«Este pobre clamó, y el Señor le oyó, y lo salvó de todas sus angustias».

Salmo 27, 10

«Porque aunque mi padre y mi madre me hayan abandonado, el Señor me recogerá».

Juan 14, 1

«No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí».

Salmo 94,19

«En medio de las preocupaciones que se agolpan en mi mente. Tú me das consuelo y alegría».

Salmo 42,5

«¿Por qué te abates, alma mía?, ¿y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez por la salvación de su presencia».

Isaías 61:1

«El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros».

Mateo 5, 3

«Dichosos los que reconocen su necesidad espiritual, pues el Reino de Dios les pertenece».

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