San Pablo cuando explica cómo deben ser las esposas se refiere a ellas en términos que hoy en día la mayoría de las mujeres consideraría como de sumisión y sometimiento: «Enseñen a las jóvenes a amar a su marido y a sus hijos, a ser modestas, castas, mujeres de su casa, buenas y respetuosas con su marido» (Tito 2, 4-5).

No queremos contradecir el modelo bíblico propuesto por el Apóstol, pero tampoco queremos invitarte a vivirlo de forma literal, sino a tomar el espíritu de estos versículos y comprender el sentido de San Pablo al escribir que en  la familia es bueno servir, cuidar y respetar como un gesto de amor y entrega gratuita, tal como la Iglesia se entrega a Cristo.


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Es una realidad que los matrimonios se destruyen, en un porcentaje considerable, por los errores, negligencias y faltas de los hombres cuando dejan de amar y servir a sus esposas, pero muchas veces ellos se desaniman cuando sus esposas los descuidan y dejan de prestarle atención principalmente por la llegada de los hijos y de los quehaceres del hogar. Esto no busca justificar al género masculino y sus inexcusables errores, sino intentar comprender que para bailar un tango se necesitan dos y tu eres una de esos dos. En otro post les daremos ideas a los muchachos para que cumplan con sus deberes, ya tendrán su turno.

Es por eso que queremos proponerte algunas ideas para que en lo cotidiano le demuestres a tu esposo que lo amas y que lo prefieres.

Señores, ¿de qué otras formas podría tu esposa demostrarte que te ama? Y ustedes señoras quizás podrían colaborar con sus testimonios de éxito compartiendo qué acciones hacen para demostrar cuánto aman a sus maridos 😉


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Cuéntanos qué otras formas de demostrarle tu amor en lo doméstico has probado y te han resultado, seguro que tu testimonio de amor, fe y entrega para con tu esposo, será de mucha bendición para otros matrimonios y familias 🙂


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