Como católicos que somos pensamos que estamos exentos de juzgar a las personas por sus apariencias, creemos que somos capaces de mirar el corazón, ser libres de estereotipos y mirar más “profundo”. Lastimosamente no siempre es así. Nos cuesta ir mas allá, ver a cada uno y reconocer su valor, su singularidad y su lugar en el mundo. Estamos acostumbrados, como se ve en el video, a mirar a las personas como “masa”, tendemos a hacer juicios generalizadores, a hablar en “general” y no de cada persona en particular, como nos gustaría que se hable de nosotros.

«Felices ustedes si son capaces de interpretar siempre con benevolencia las actitudes de los demás aún cuando las apariencias sean contrarias» (Santo Tomás Moro).

Recuerda que en lo que juzgas a otro te condenas a tí mismo, porque tú que juzgas, muchas veces haces lo mismo y cabe la posibilidad, de que seas juzgado del mismo modo. Pero también recuerda que no es lo mismo juzgar que corregir. No esperes ser perfecto para ayudar a los demás. Es bueno decir lo que pensamos, pero siempre buscando el bien de la otra persona: «Muchas veces somos esclavos de las apariencias, esclavos de las cosas que ‘parecen’ y nos dejamos llevar por estas cosas: ‘Pero esto parece…’ Pero el Señor sabe la verdad.  El Señor ve el corazón» (Papa Francisco).


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Este video viral, “lentes racistas”,  les dará mucha risa… pero,“entre broma y broma la verdad se asoma” 🙂