¿Cómo le decimos a alguien que lo amamos? Parece sencillo, pero no lo es tanto. No todos tenemos el mismo modo de demostrar cariño, ni de recibirlo. ¡Cuántas veces nuestros actos de amor son malinterpretados, y algo bueno que hicimos pasa desapercibido o es directamente despreciado! Cuando recién conocí a la que hoy es mi amada esposa, yo creía entender que todas las mujeres necesitaban que les dijeran muchas veces que las amaban. ¡Y me dediqué a eso! La pobre recibía mensajitos de texto, llamadas, flores y un prolongado etcétera(¡y era la época en la que los mensajes de texto eran carísimos!).Ella, en cambio, hacía una enorme cantidad de cosas por mí, incluso cosas que ahora sé que ella odiaba hacer, como cocinar.

En alguna de nuestras primeras discusiones “fuertes” de casados, ella me dijo en medio de un mar de lágrimas, que no se sentía amada. Yo no podía dar crédito a lo que estaba escuchando. ¿Cómo que no se sentía amada? ¡Le estaba demostrando todo el tiempo que la amaba! ¡Le decía constantemente que la amaba! ¡Le regalaba cosas! ¡Era muy injusto lo que me estaba diciendo! De pronto ella me contestó: «Me dices todo el tiempo que me amas, pero nunca me lo demuestras».


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Entonces me di cuenta: yo necesitaba que me dijeran que me amaban, pero ella ¡no era yo! así que mis cientos de miles de veces de decirle que la amaba no le alcanzaban. Hablábamos distintos lenguajes del amor. Así que cuando me tropecé con el libro: «Los cinco lenguajes del amor» de Gary Chapman, me lo compré y lo leí en poco más de un día. Chapman es un investigador que descubrió que los seres humanos expresamos nuestro amor de cinco maneras diferentes, es decir que hablamos cinco “lenguajes” del amor. Estos lenguajes son:

Palabras de afirmación: Es el lenguaje que yo hablaba con mi esposa: decir hasta el cansancio que amamos a la persona amada, levantarle el ánimo y la moral constantemente con palabras. Hacerla sentir especial. Es el lenguaje hablado del amor. Como las mujeres son mayoritariamente auditivas, los hombres pensamos que éste es el único lenguaje que necesitamos decir, pero: «obras son amores y no bellas palabras».

Actos de Servicio: Este es el lenguaje que mi esposa necesitaba. Y yo no sabía “hablar”. Para los hombres, generalmente, los actos de servicio tienen que ser gigantes o son insignificantes. Por eso le ofrecemos a nuestras futuras esposas que le vamos a bajar la luna, mercancía de escaso o nulo valor para ellas. A ellas les gustaría mucho más que les bajemos la tapa del inodoro. Los pequeños actos de servicio que demuestran consideración y respeto.


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Recibir Regalos: Y este lenguaje puede a veces confundirse con materialismo. No es la cuantía del regalo lo que importa, es el hecho de pensar en la otra persona. «Encontré este pañuelo de oferta, y me pareció tan “para ti” que no pude dejar de comprarlo».Es música para los oídos de quienes tienen este lenguaje del amor.

Tiempo de Calidad: El lenguaje del tiempo juntos. Pero no cualquier tiempo juntos, este tiene que ser un tiempo dedicado a cultivarse, a “estar juntos”, a estar activamente juntos. El tiempo dedicado a pasear, a conversar, a buscarse… y a dejarse encontrar.

Contacto físico: Y el último lenguaje, es el del contacto físico. Las caricias, los abrazos; la gente que les gusta estar tomados de la mano y que no temen ir de la mano en cualquier lugar, besarse en público, y hacer cientos de demostraciones públicas de afecto.

Cualquiera diría que todos necesitamos los cinco lenguajes del amor, pero siempre hay un modo de amar y ser amado que es nuestro favorito, el modo que nos llega directo al corazón.

¿Qué tienen que ver los cinco lenguajes del amor con el video que hoy me toca comentarles? ¡El amor necesita comunicarse! ¡El amor es comunicación! El Papa Francisco le dijo a los jóvenes en Turín el 21 de junio de 2015:

«El amor escucha y responde, el amor se realiza en el diálogo, en la comunión: se comunica».

¡Para comunicarnos necesitamos un lenguaje!, y no tenemos “el don de lenguas” para el amor, ¡hay que aprender a amar como el otro necesita ser amado!. Por eso el abuelito de este video hace algo excepcional: busca durante todo el Adviento prepararse para decirle a su nieta que la ama, en el lenguaje que ella pueda entender. Y es hermoso cómo va diciendo frases de amor, aparentemente al aire, ¡pero están todas dirigidas a su nieta, que todavía no puede oírlas!

Del mismo modo, en este tiempo de Adviento, podríamos pedirle a Dios lo que los apóstoles le pidieron a Jesús: «Señor, enséñanos a orar» (Lc 11, 1). ¡Y es que el Señor está dispuesto a enseñarnos generosamente! Pero para aprender a orar, tenemos que hacer como el abuelito: repetir muchas veces «Te amo» «Eres Perfecto», y leer y repetir el lenguaje del amor que nuestro Señor entiende: la Escritura (los salmos especialmente) el Rosario, y repetirlos muchas veces: con esas repeticiones vamos a llegar al corazón de Jesús y al de María, a fuerza de también ablandar nuestros propios corazones.