El video describe el desarrollo histórico que permitió el surgimiento de ISIS en la región de Medio Oriente y Asia Central en el contexto del conflicto Sirio. Tiene el mérito de brindar una explicación bastante completa y rápida sobre los acontecimientos más importantes de la región desde la Primera Guerra Mundial hasta la actualidad, y de describir la compleja realidad de los grupos que intervienen en la contienda; conflicto que el Estado Islámico aprovecha para ganar territorio e imponer su ideología.

Más allá de estos aspectos históricos, ¿por qué todos los ciudadanos del mundo, y en especial los cristianos, debemos prestar atención a lo que ocurre en esta región? En principio porque hay hermanos que sufren. Millones de personas padecen de diversas formas las consecuencias de la guerra, ya sea en calidad de desplazados que huyen de las zonas de conflicto o como víctimas de la persecución y la matanza que perpetran los grupos fundamentalistas. De este conjunto de seres humanos vulnerables, los cristianos son víctimas predilectas del accionar represivo. Existe una verdadera política de aniquilamiento para erradicar a los cristianos y todo lo que no represente su concepción religiosa.


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Pero, ¿qué pretenden estos grupos? Básicamente establecer un Estado donde no solo el Islam sea la confesión oficial sino que además esté regido por una interpretación radical de la ley islámica (sharia). Para estos grupos, los creyentes de otras religiones,  los musulmanes que no pertenecen a la corriente islámica profesada por el ISIS o cualquier grupo que no cuadra en su cosmovisión, deben ser aniquilados.  

Actualmente, el Estado Islámico se extiende por vastas regiones de Siria e Irak, pero su plan es establecer un califato que abarque primero el mundo árabe y luego finalmente todo orbe. Sus medios para este fin son en extremo repudiables: desde adoctrinamiento de niños para participar en la guerra hasta atentados en diversos países mediante células terroristas. La esclavitud sexual de mujeres  y la ejecución de disidentes es moneda corriente.

El panorama global nos muestra un mundo cristiano que se encuentra en medio de una tenaza que se cierra por dos extremos ideológicos opuestos pero igualmente amenazantes. De un lado, el movimiento laicista que tiene su expresión radical en la ideología de género que penetra lentamente en los estados occidentales, y del otro, la acción de grupos fundamentalistas islámicos que, con control territorial en países de Oriente, pretenden establecer un califato universal e imponer su interpretación de la fe musulmana. Laicismo extremo e integrismo islámico, aunque diametralmente enfrentados, se hermanan en el deseo de proscribir al cristianismo.  

Frente a este panorama, ¿qué podemos hacer por nuestros hermanos perseguidos? Como siempre y ante todo, rezar. Además colaborar de la manera que sea posible con las misiones que desarrolla la Iglesia en la región y, donde fuere, perseverar en la caridad para dar el ejemplo y propiciar el diálogo interreligioso y con organizaciones laicas.  En todos los países existen personas frustradas o resentidas con una sociedad que muchas veces les da la espalda. Estos seres humanos que se sienten abandonadas o incomprendidos por el prójimo son caldo de cultivo para que germinen ideologías radicalizadas como las que promueve el ISIS.


Y tú, ¿te acuerdas de Siria? ¿Rezas por la paz y por las personas que sufren? Te invitamos a hacerlo y si puede a colaborar de alguna manera.