Uno de mis hobbies favoritos es el running. Es un deporte que practico con frecuencia, que me ayuda a despejar la mente y pensar con claridad cuando lo necesito. Hace unos años, comencé esta afición y pude cumplir un gran anhelo que tenía: correr una maratón. Mi tiempo no fue tan bueno, pero la satisfacción de cruzar la meta luego de horas de esfuerzo y meses de exigente preparación, acompañado de buenos amigos, fue simplemente única y de mucha realización personal. 

El comercial que te presento a continuación me remitió a esta experiencia. Es la historia de un adulto mayor que se encuentra en un asilo y que debe renunciar a seguir corriendo. Sin embargo, sus sueños son más fuertes que la rutina y que las dificultades que puedan existir (una mirada por la ventana despierta ese “deseo dormido”) y, con el apoyo de sus amigos, logra vencer esas barreras ( los enfermeros que cuidan del asilo) para volver a la “libertad” que da cumplir sus anhelos.


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¿Cuántas veces con el pasar de los años, o con las nuevas situaciones de la vida, andamos rutinizados, tal vez algo amargados (como el protagonista al inicio) y olvidamos nuestra historia, quiénes somos, nuestros anhelos y la grandeza que queremos alcanzar? «Break free», (Libérate), nos dice el slogan. Este video nos enseña que debemos “liberarnos” y no renunciar a nuestros sueños, ni a quiénes somos, a pesar de que ya no seamos los mismos, y a pesar de que éstos parezcan distantes. Los pequeños pasos, los pequeños actos, fortalecidos por Dios, son los que nos van moviendo a realizar lo que soñamos.

Otro elemento clave del video es el apoyo de los amigos. Esos que te conocen y saben lo que tu corazón anhela. Aquellos que (incluso sin que lo sepas) ayudarán a preparar el camino a seguir. En el fondo son los amigos en Cristo. Ellos se oponen a los enfermeros del asilo, que son tal vez esas personas que si bien quieren lo mejor, no se han dado el tiempo de conocerte, de saber quién eres o cuáles son tus talentos, y tus sueños, y (sin mala intención tal vez) piensan que «eso no es lo mejor para tí». A veces incluso podemos ser los enfermeros en lugar de los amigos. Para ello es fundamental conocerse y dialogar, de preferencia largas horas, y cara a cara.

«Es un misterio la paciencia de Dios, como también es necesaria la paciencia para forjar una buena amistad entre dos personas. Tiempo y paciencia. Como dicen los árabes: “comer varios kilos de sal”. Mucho tiempo de hablar, estar juntos, conocerse y ahí se forja la amistad. Esa paciencia en la cual una amistad es real, sólida. Porque en ese tiempo pasan muchas cosas en la cual hay que responder como amigo, o como indiferente» (Entrevista de Radio Milienium al papa Francisco, en septiembre de 2015).

Hoy vivimos en un mundo que constantemente nos mueve a rutinizarnos y a aislarnos en nuestras preocupaciones. Por ello creo que es clave seguir luchando por nuestros sueños e ideales más profundos, por supuesto de la mano del Señor y en compañía de esos amigos que Él ha puesto en nuestro camino.