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El origen de cada vocación está en el Señor que elige y que invita a seguirle personalmente. Aunque lo hace de modos muy diversos, lo que está claro es que quien llama es Él. Éste es el sentido más profundo de la palabra, que significa “llamada”. En el Evangelio vemos cómo Cristo pasa junto a personas normales y les llama: “Ven, sígueme”. Invita a seguirle a quienes luego serán discípulos suyos. Fíjate cómo la iniciativa parte de Él, del Maestro, y por eso la “llamada” o “vocación” no es una predisposición natural o una inclinación de la persona, sino ante todo se trata de un don.

La llamada es para algo, para hacer algo específico por Él y su reino, se trata literalmente de cumplir una misión. Dios quiere nuestra colaboración para construir su proyecto de salvación.

La llamada no solo se refiere a la vida consagrada, el llamado al matrimonio es también un modo concreto de construir el reino de Cristo acá en la tierra. Cada llamada tiene una clave única, y se desarrolla en un tiempo y en un contexto determinados trazando así una historia personal constituida por momentos determinados y cargados de significado.

¡Te invitamos a hacer este quiz que te puede dar algunas pistas! 😉

Traducido del original de Becky Roach en Catholic Link en Inglés.


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