Los talentos de cada uno tienen que ser explotados, no hay vuelta. Jesús es muy claro sobre el tema: «Al que tiene se le dará aún más, y al que no tiene se le pedirá hasta lo que tiene». La idea es que, con eso que nos hace especiales, contribuyamos a hacer del mundo un lugar mejor. Pero… ¿qué significa esto? ¿Qué si eres un lingüista especializado te tienes que encerrar en una oficina y nunca dejar de hacer eso? ¡No! Hay que encontrar cierto equilibrio.

La película «Gifted» («Un don excepcional» en Latinoamérica) es la última película en cines de Chris Evans y Octavia Spencer que no te puedes perder. Si bien hay ciertos elementos que se contradicen con la fe (el suicidio de uno de los personajes secundarios, la falta de castidad del personaje de Evans y la ausencia de un modelo familia para la niña) la película tiene un eje central que puede disparar una muy buena conversación con amigos. Para tener en cuenta.


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La historia cuenta la vida de Frank Adler (Chris Evans), un profesor de filosofía que dejó su prestigiosa carrera en la universidad de Boston para criar a su sobrina, Mary (McKenna Grace),f después de que su hermana decidiera quitarse la vida. Uno podría creer que la historia podría perfectamente terminar ahí, pero hay algo que hace que la cosa se complique: Mary es superdotada. Esto desata una serie de eventos que envuelven a diferentes actores externos a la vida de este dúo, como Evelyn (Duncan), la abuela de Mary; Roberta (Spencer), vecina de ambos y Bonnie (Jenny Slate), la maestra de primaria de Mary.

Estos serían los puntos a tener en cuenta:

1. Es necesario saber llegar al otro

De nada nos sirve explotar los talentos si no tenemos con quien compartirlos, sino son puestos al servicio de otros. Dios quiere que volquemos nuestra capacidad de amar, expresada en nuestras capacidades personales, en los demás. Mary no sabe esto, pero, de alguna manera, su tío sí. Frank manda a su sobrina a una primaria estatal, en vez de una escuela para personas con capacidades excepcionales, porque considera que lo que Mary necesita no es encerrarse a adquirir más y más conocimientos, sino que le enseñen a convivir con los otros, que le enseñen a amar. Por otra parte está la opinión de Evelyn, la abuela de Mary, que considera que el don de su nieta no puede ser desperdiciado en una primaria, que tiene la capacidad de romper barreras y descubrir cosas que nadie más puede. ¿El punto medio? Gracias a Dios eso se resuelve.

2. El hacer algo

Hay algo que un amigo no para de repetirme y es muy cierto. Es verdad que la herramienta central de la vida de todo cristiano es la oración. Ésta es la columna vertebral de cualquier alma que quiere mantenerse mirando al cielo, pero eso no es todo. Es lo primero, pero no todo. Hay que involucrarse, comprometerse, ver qué es lo que está al alcance de uno para cambiar la situación que esté mal y actuar en consecuencia. En la película, Frank, Evelyn y Bonnie, la maestra, son ejemplo de involucración. Cada uno desde su lugar (con algunos cruzando los límites). Cada uno actúa en consecuencia a lo que cree que está bien para Mary y de paso sirve para que cada uno resuelva cosas importantes de su pasado. Lo importante es no quedarse en la comodidad de lo vivido, sino buscar más. Esto puede servir como una invitación a involucrarte, ya sea en tu parroquia, movimiento, grupo de jóvenes u ONG con un buen objetivo. El mundo entero necesita de gente dispuesta a lastimarse por amor. Santa Catalina de Siena dijo una vez: «Si fueras lo que debieras ser, el mundo entero ardería con tu amor».

3. El milagro de la vida

En un momento Mary se cuestiona el hecho de que es un error y de que nadie realmente la quiere. Frank, indignado ante la posibilidad de que su sobrina no se sienta deseada ni querida la lleva a una sala de espera de hospital y se sienta, sin decir por qué fueron. A las horas, aparece un padre de familia vestido con delantal, se acerca a un grupo (probablemente sus padres, hermanos y sobrinos) y les dice que es un niño. Ahí todos empiezan a festejar y Frank le dice: «Así fue cuando naciste». Tanto le gustó a Mary lo que vio, que pidió quedarse hasta el próximo nacimiento para festejar con la familia (desconocida). La vida es un milagro, y cualquiera sea la circunstancia de su llegada, siempre hay que celebrarla y sabela querida por un amor más grande.

Estos son los puntos que rescato. Hay una cosa más que te propongo debatir. ¿Quién tenía razón? ¿Frank o Evelyn? En mi apreciación personal, ninguno tiene el 100% de razón. Cada uno propone un extremo. Y los extremos, a excepción del amor a Dios, nunca son buenos. Todo a su medida promete ser una buena bebida 😉