Ser un adolescente de 14 años, huérfano y encima un genio que ya terminó la secundaria debe de ser realmente complicado. Esa es la situación de Hiro Hamada al comienzo de la película «Big Hero 6» (Grandes Héroes en español), pero por suerte tiene a su hermano, Tadashi, que lo ayuda a canalizar toda esa energía adolescente para ser la mejor versión de sí mismo.

La película enseña sobre la amistad, el trabajo en equipo y sobre como la venganza no es el camino para solucionar un dolor personal. Una película con mucho contenido para debatir, además de ser de superhéroes, claro 😉


El artículo continua después de la publicidad:

1. La fe en los demás

Conozco un caso de alguien que, porque las personas que lo rodeaban perdieron la fe en él/ella, también perdió la confianza en sí mismo. La frase de Tadashi: «I’m not giving up on you» (No perderé mi fe en tí) marca a Hiro de manera significativa. La fe mueve montañas, y espíritus también. Es importante motivar a los demás a que sean la mejor versión de sí mismos. En el caso de Hiro, la fe de su hermano lo llevó a poner toda su creatividad para poder entrar en la universidad de robótica más importante de San Frasokyo, la ciudad ficticia donde ocurre la película.

2. Venganza no es justicia

Llega un momento en el que Hiro quiere cobrarle a una persona una cosa que éste le había sacado, y quiere cobrárselo con venganza, no con la justicia. El buscar la retribución es rebajarte al nivel del que te hirió en el primer lugar. «El que se come a un caníbal, es un caníbal». La frase es muy gráfica y cruda, pero cierta también. Un justo les enseña a sus adversarios con el ejemplo, les perdona sus ofensas y les imparte un castigo justo para que aprendan a enmendar el daño causado y no vuelvan a cometer el crimen. La venganza te rebaja al nivel de quien te agredió. La justicia alza al agresor a tu nivel.

3. El valor de la amistad en tiempos difíciles

«Los que han sufrido (…) requieren apoyo de los amigos y seres queridos». Esa es la terapia que el robot enfermero recomienda para un corazón que sufre, ¡y cuánta razón tiene! Cuando uno se encuentra en una noche oscura, los amigos nos ayudan a ver la luz. Los amigos de Hiro lo empujan a que sea la mejor versión de sí mismo y le muestran cuando se equivoca; lo perdonan cuando los hiere y lo felicitan cuando logra cosas grandes.


El artículo continua después de la publicidad:

4. El valor de estudiar

Hoy en día terminar una carrera universitaria es un desafío casi imposible. Créeme, lo digo por experiencia propia. Muchas veces he pensado en dejar la carrera e ir por el camino fácil. Hiro, al principio, está en el camino fácil. Gana plata explotando sus conocimientos y viviendo la vida fácil. Es su hermano quién le “aplica el correctivo” y le demuestra que estudiar vale la pena, que el esfuerzo lleva a triunfos mucho más gratificantes que el camino corto. Si te cuesta algo, piensa en la meta. Aplicado a la santidad, esto es muy gráfico. No siempre es fácil decirle sí a Dios en nuestras vidas. Pero con la constancia, los ojos en el cielo y los pies bien plantados en la tierra dando un paso detrás del otro, se puede. La combinación de esas tres cosas (constancia + ojos arriba + pies caminantes) es lo que Dios necesita para ver qué quieres, y así, concederte las gracias necesarias para alcanzarlo.