Estoy segura que después de ver este video, producido por nuestros amigos de Aleteia, a más de uno se le van a salir un par de lagrimas. ¡Es tan fuerte experimentar el amor de Dios por la humanidad! ¡Es tan grande la verdad que Dios estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo! Esto lo podemos ver con mucha claridad en la figura del Papa Francisco.

El efecto que ha causado su visita a EEUU ha dejado sin palabras a más de uno. Ha producido como una gran ola de esperanza y confianza en la humanidad; construyendo puentes, abriendo caminos, retornando a las raíces. Su tono tierno, su mirada sincera, sus discursos integradores, su actitud humilde y disponible, sus demandas respetuosas y claras, fueron algunos de los factores que calaron hondo en el alma de creyentes y no creyentes norteamericanos y de todo el mundo. El Papa depuso las armas del mundo con una más poderosa: el arma de la misericordia de Dios. A los poderes mundanos les arrebató, con bondad y contundencia, todos sus argumentos.

En el resumen que el Papa hizo de su viaje afirmó:

Un puente gracias a Dios se está reconstruyendo. Dios siempre quiere construir puentes; ¡somos nosotros que construimos muros! ¡Porque los muros siempre caen! (…) la misericordia de Dios es más grande que cualquier herida, conflicto o ideología.