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Catholic-link.com – Muchas veces tenemos miedo de soltar las amarras, de perder el control de nuestra vida, de dejar nuestras seguridades y aventarnos al mar abierto de lo desconocido. Tenemos miedo de confiar y dejar todo lo que nos ata y no nos deja volar. Pero, ¿por qué tenemos miedo? ¡Los barcos están hechos para navegar en altamar! Y quien no se arriesga, quien no apuesta por el Amor, corre el riesgo de anclar en la soledad del desierto o en la orilla del mar. ¡Soltemos las sogas y vayamos mar adentro!

Francesca Giannoni