Catholic-link.com – No dejo de pensar que la vanidad es un tipo de esclavitud. Implica ser esclavos de una auto-imagen que busca frenéticamente alcanzar una serie de estándares sociales muy duros. ¿Y qué tal si no puedes alcanzarlos? frustración. ¿Y qué tal si puedes? felicidad!, pero esa que solo dura unos días, porque la belleza física solo dura unos días. La autenticidad en cambio nos propone una exigencia más alta, nos pone delante de nosotros mismos y nos pregunta ¿Quien soy? y ¿Por qué valgo?… es una exigencia diversa. No quiero enredarme en respuestas pero un elemento que si puedo dar es que la solución a esas preguntas no es temporal sino definitiva. Por eso la felicidad y la libertad que brotan de ahí son distintas, no duran unos días, no tienen límites, son tuyas para siempre. ¿No es eso lo que anhelamos?