Presentamos a continuación un video de un proyecto de responsabilidad social realizado por Western Union. Esta empresa se propuso transportar ideas de un lugar a otro del mundo para beneficiar a los habitantes de estos distintos territorios de esta manera nació “Intercambios que cambian vidas”. Los pueblos escogidos fueron Lampa, en Perú, y Waskaganish, en Canadá.

En Lampa tenían un alimento que en Waskaganish no, y en Waskaganish poseían una técnica de abrigo que en Lampa no conocían. Cada pueblo tenía algo que el otro carecía, así decidieron dar lo mejor de ellos, aunque fuera poco y pequeño, así como la viuda del Evangelio que el Señor Jesús nos presenta como ejemplar en la vivencia de la caridad, al dar de lo poco que tenía para vivir (Lc 21, 1-4).


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Este hermoso y elocuente testimonio nos enseña muchas cosas para nuestra vida cristiana, y es que la mayoría de las enseñanzas del Señor Jesús se ponen en práctica de manera muy sencilla y concreta. Las citas de los Evangelios en las que nos vemos exhortados a amar al prójimo y vivir la entrega son muchas y muy conocidas, sin embargo me pregunto si cuando vemos esas verdades hechas vida por personas más necesitadas que nosotros, ellas son capaces de tocar nuestro corazón de manera más profunda … creo que sí.

Este video nos muestra que el corazón humano sí es capaz (incluso en el mundo actual), de construir la civilización del amor. Es posible realizar la revolución del amor que inició el Señor Jesús, solo tenemos que responder generosamente a su invitación, poniéndonos al servicio de los demás. Cambiar la vida de las personas no es tan difícil, basta poner en práctica alguna de nuestras ideas y de esta manera lograr como Iglesia mostrar el rostro de Cristo al mundo y, como dice el video, todos sepan bien que “en un remoto lugar del planeta cuentan con un hermano, y que para ayudar a un hermano ninguna distancia es demasiado larga”.


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