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Les dejo una cita preciosa de San Juan Pablo II sobre las madres:

«Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida».

Y una oración por las madres pronunciada por Benedicto XVI en el 2006:

Señor Jesús
tú conoces el llanto de las madres,
en cada casa, tú ves el recóndito lugar de dolor,
tú sientes el gemido silencioso
de tantas madres heridas por los hijos:
¡heridas hasta morir…, siguiendo vivas!

Señor Jesús,
tú deshaces los grumos de la dureza
que impiden la circulación del amor
en las arterias de nuestras familias.
Haz que nos sintamos hijos una vez más,
para dar a nuestras madres
-en la tierra o en el cielo-
el orgullo de habernos engendrado
y la alegría de poder bendecir
el día en que nacimos.

Señor Jesús,
enjuga las lágrimas de las madres,
para que vuelva la sonrisa en el rostro de los hijos,
en el rostro de todos.