No pocas veces he escuchado decir: “Dios me ha abandonado”, “Dios no me escucha” o “no sé dónde está Dios”.

Vivimos apurados, inmersos en la rutina y en las miles de actividades que el mundo de hoy nos exige. Tanta actividad puede hacernos perder el sentido de nuestra vida y en algún momento llegarnos a sentir desorientados, solos.


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Dios, nuestro creador, está presente siempre, así no lo podamos sentir. Si prestamos un poco más de atención, y nos detenemos a pensar un instante, podemos darnos cuenta que efectivamente, en cada paso que damos, en cada situación que vivimos, buena o mala, Dios está ahí. Esperando lo escuchemos y alegrándose cuando lo encontramos.

Creo que, equivocadamente, muchos de nosotros creemos que sólo podemos encontrar a Dios en momentos extraordinarios. Momentos de oración profunda o milagros sobrenaturales. Y Dios está en esos momentos, pero también está a nuestro lado en cada paso que damos, esperando le abramos la puerta y escuchemos su voz, sus detalles, sus cuidados, sus enseñanzas y hasta su sentido de humor. Aquí les presentamos 18 situaciones de la vida cotidiana en la que Dios nos revela su presencia.

Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.Mateo 28, 20

¿En qué otros momentos de la vida cotidiana lo has encontrado tú? 😉