¿Por qué construir un castillo? para defenderte de un enemigo que esta al asecho. En nuestra vida cristiana es muy importante construir fundamentos sólidos. No basta con nuestros esfuerzos humanos, es necesario ser fuertes en nuestro interior, en nuestro espíritu.

Todos en la vida experimentamos dificultades, noches oscuras y largas, túneles en los que no vemos la luz, decepciones, pérdida de fuerzas. Si nuestro espíritu está fuerte podremos encontrar la «perfecta alegría» y la paz, en la presencia fuerte y actuante de Dios en nuestra vida, la alegría de sabernos amados por Él, que no ha rehusado someterse a la cruz por nosotros. Si aquí sabemos vivir alegres hacemos realidad las palabras que se recogen en la carta de San Pablo a los Corintios: «Cuando soy débil, entonces soy fuerte».


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Entonces hoy podemos preguntarnos: ¿Sobre qué está cimentado nuestro corazón?