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Una tentación que tenemos todos los cristianos es el activismo. Creer que somos mejores seguidores de Cristo si realizamos muchas obras para Él. Sobreestimamos nuestra vida activa y nos entregamos a la acción, suponiendo que solo a fuerza de ésta se produce nuestra conversión y poco a poco vamos  dejando de lado nuestra vida interior. De ello nos advertía ya el poeta y místico cristiano san Juan de la Cruz:

Adviertan, pues, aquí los que son muy activos, que piensan ceñír al mundo con sus predicaciones y obras exteriores, que mucho más progreso harían […] si gastasen siquiera la mitad de este tiempo en estarse con Dios en oración… Cierto entonces harían más y con menos trabajo con una hora que con mil, mereciéndolo su oración, y habiendo cobrado fuerzas espirituales con ella; porque de otra manera, todo es martillar y hacer poco más que nada, y a veces nada, y aún a veces daño.

En este vlog les daremos tres claves fundamentales para recuperar el silencio interior en medio de la actividad en nuestra vida cotidiana: la oración, la confianza y el abandono.