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La dinámica del amor trata de un constante dar-recibir-dar. Te das, te entregas por el bien del otro, pero también recibes a ese otro con todo lo que es, para de nuevo volverte a dar. Y en esa dinámica del amor, dos se van volviendo como si fueran una sola carne.

El proceso del amor conyugal, es un proceso de conocimiento, de perfección mutua. Una perfección que se aleja del perfeccionismo y se encamina hacia la santidad, hacia la plenitud del ser humano. Claro que es hermoso, pero ¡vaya que cuesta trabajo! A veces el amor se da por sentado, los detalles de los primeros momentos con el tiempo se van dejando de lado y ese círculo de dar-recibir-dar se queda como estancado, detenido. La convivencia no resulta tan sencilla y las diferencias entre hombres y mujeres saltan a la vista.

Es frecuente que las mujeres tengamos ciertas expectativas de nuestros esposos y esperamos que mágicamente ellos sepan lo que necesitamos. Pero como ellos no son magos, nosotras tenemos que salir a decir qué necesitamos de ellos en nuestro matrimonio y si no podemos hacerlo, pedir ayuda.

En este post les presentamos una lista (producto de la investigación, el estudio y la experiencia personal) que pretende servir de ayuda tanto para que las esposas se animen a decirle a sus esposos lo que necesitan y también para que los esposos tomen nota.

*Advertencia: Esposas, no vale utilizar la lista para reclamar 😉


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«El amor al otro implica ese gusto de contemplar y valorar lo bello y sagrado de su ser personal, que existe más allá de mis necesidades» (Papa Francisco. Amoris Laetitia, 127).