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Hago un post muy sencillo con un video que me ha encantado. Esta chinita en pijamas, emocionada, disfrutando de la lluvia por primera vez, sin importarle el riesgo de mojarse, enfermarse o resbalarse y gritando “¡Ua’s” de alegría por el inesperado, maravilloso y sencillo evento de una buena lluvia bien llovida, me ha llevado a pensar – y creo que podría ayudar a muchos otros a pensar en el don inmenso de saber maravillarnos ante la realidad. Sé que muchos no lo tenemos, que nos hemos acostumbrado, que las cosas “importantes” han ocupado el puesto que -cuando niños- tenía la maravilla en nuestras vidas; pero estoy convencido que es fundamental redescubrirlo, desacostumbrarnos a que sólo lo “importante” sea lo importante, porque Dios ha elegido lo sencillo para revelarse: pesebres, establos, montañas, niños, virgencitas, palomitas, tilmas, trapos, panes y caballitos (como el que botó a San Pablo). La maravilla nos tiene alertas, despiertos, con las lámparas encendidas para recibir las mil y un venidas del esposo en nuestras vidas… si lo esperas en pijamas (como nuestra chinita) ¡qué importa! si bajas sin pantunflas (o como se escriba) ¡menos! Lo importante es que lo esperes despierto… para eso: la maravilla es esencial. ¡Qué grande la chinita! Todo un maestro espiritual empapada de sabiduría.