Estamos claros: Jesús nos pide incansablemente que nos amemos entre nosotros como hermanos, que lo amemos a Él y que el amor sea la vara con la que midamos todas nuestras acciones. Teológicamente, el amor es una virtud y le llamamos “caridad” (cf CIC 1822). Sencillo en el papel pero no tan sencillo en la práctica.

No es tarea fácil vivir todos nuestros “amores” de forma plena y entregada como se supone que debería ser idealmente. De hecho, nuestra relación de amor con Dios, muchas veces es completamente diferente a la que tenemos con nuestros hermanos y esa es una de las piedras que nos lanzan los no creyentes y opositores al cristianismo, al decirnos hipócritas, personas que predicamos cosas que no vivimos. Parece que a los únicos prójimos que se nos hace fácil amar es a aquellos que son parte de nuestra familia (y a veces ni siquiera eso) y a nuestra pareja (de hecho muchas veces vivimos un amor de pareja intenso y desproporcionado comparado con los otros “amores”).


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Entonces, ¿cómo hacer para vivir el amor no solo desde la teoría? Pues no hay métodos, pero sí recomendaciones y formas de discernir si estoy amando o no. De hecho, una de las formas de darme cuenta si estoy amando es mirar mis “motivaciones”.  El Catecismo enseña que: «el ejercicio de todas las virtudes está impulsado por la caridad» (cf CIC 1827), es decir, si hacemos algo bueno ha de ser por amor. Por otra parte, si hago las cosas bien, pero sin amor, no vale de nada. Ya lo explica San Pablo en el Himno de la Caridad, cuando nos dice que aunque hagamos de todo en la vida, sin amor, de nada sirve (cf 1Corintios 13, 1-13).

Es como un círculo virtuoso en donde, para amar, debemos expresar con hechos lo que sentimos y cada vez que hacemos algo por alguien, solo tiene valor real si lo hacemos por amor. Este amor, no necesariamente se trata de expresiones gigantes y dolorosas, o de renuncias difíciles y tremendos sacrificios; más bien camina de la mano de la sencillez y la cotidianidad.

El amor que Jesús nos pide tiene de lo grande y también de lo pequeño. De esto último es que queremos profundizar con algunas ideas sobre cómo amar más y mejor, es decir, expresar nuestro amor con actos y que todos nuestros actos sean una expresión de amor.

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