Mandy Harvey y la libertad para aceptar lo que no hemos elegido



Voy a hacer un comentario muy sencillo a este precioso video. Hoy en día la libertad se ha vuelto un valor importantísimo y nadie en su sano juicio puede negar el valor y la transcendencia que la libertad tiene para el desarrollo pleno del ser humano. El problema es que muchas veces manejamos conceptos o aproximaciones a la libertad muy pobres: entendemos la libertad como la capacidad de hacer lo que queremos, de seguir mis propios sentimientos sin condicionamientos de ningún tipo, asociamos la libertad a la autonomía, a la ausencia de una autoridad que nos diga lo que hay que hacer, etc. Todo esto es libertad e implica libertad pero debemos ir mucho más allá porque libertad no es solo elección entre distintas posibilidades; es más, «pecaríamos de falta de realismo si lo contempláramos sólo desde este ángulo. En nuestra vida hay multitud de aspectos fundamentales que no elegimos: nuestro sexo, nuestros padres, el color de los ojos, el carácter o nuestra lengua materna. Y los elementos de nuestra existencia que sí elegimos son de una importancia bastante menor que los que no escogemos (Philippe, Jacques. La libertad interior).

La libertad humana, paradójicamente, es también aprender a elegir lo que no hemos elegido; o más bien, aceptar y abrazar lo que nos ha sido dado por la vida. Esto no es una invitación a resignarse ante la realidad; al contrario «la aceptación me lleva a decir «sí» a una realidad percibida en un primer momento como negativa, porque dentro de mí se alza el presentimiento de que algo positivo acabará brotando de ella. En este caso existe, pues, una perspectiva esperanzadora» (Philippe, Jacques. La libertad interior) En realidad la aceptación es todo lo contrario de la resignación porque a partir de ella, pisando fuerte sobre el terreno de la esperanza, podemos transfigurar la realidad y convertirla en el precioso testimonio de Mandy Harvey.


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Y si me permiten dar un pasito más… la esperanza que brota de la aceptación de lo que no hemos elegido, seamos más o menos conscientes, siempre tiene una preciosa semilla de fe. De ese ponernos misteriosamente en las manos de Otro que puede obrar maravillas en nuestra vida. Por eso, como diría el autor que ya cité dos veces, «para «liberar» la gracia en nuestra vida y permitir esas transformaciones profundas y espectaculares, bastaría a veces con decir «sí» (un sí inspirado por la confianza en Dios) a aquellos aspectos de nuestra vida hacia los cuales mantenemos una postura de rechazo interior»


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Mauricio Artieda
Mauricio es el Director de CL, vive en Roma, es máster en Comunicación digital y periodismo y es profesor de religión los viernes por la mañana.
Mauricio Artieda

@mauricioartieda

Director en @catholiclink_es Marketing de contenidos, social media, periodismo digital y todo lo que aporte a la evangelización 2.0. Comunicador @SapienzaRoma


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