La ilusión de creer ser un buen profesional por no tener hijos

«A finales de mis 20 y principios de mis 30 (años) pensaba que era una máquina de eficiencia».



Muchas mujeres perciben amenazadas su carrera profesional con la llegada de los hijos. La sociedad y las mismas empresas alimentan esta idea. Pero, ¿será que este estereotipo es real? Un estudio descubre que esto puede no ser tan cierto. Cabe aclarar que el objetivo del estudio no es decir que los que tienen hijos son mejores que los que no lo tienen. Sino simplemente dar luces de que muchas veces los prejuicios empresariales y profesionales no son tan bien fundados y que tener hijos no necesariamente significa dejar la profesión de lado para siempre.

A continuación te compartimos  algunos extractos del artículo (traducido por nosotros), tiene información muy interesante.


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¿Quieres mejorar tu productividad? Ten hijos

A finales de mis 20 y principios de mis 30 (años) pensaba que era una máquina de eficiencia. Me levantaba muy temprano por la mañana para correr casi todos los días, trabajaba largas horas. A menudo tomaba desayuno y tomaba algún trago en la noche con gente relacionada al trabajo. En esa época escribí muchas historias.


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“Espera a que tengas hijos”, me decía mi hermana mayor, quien tenía dos hijos en aquella época. “Tu productividad se disparará hacia las estrellas”.


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Dudaba de ella. Mi vida estaba ya al tope: prolífica, ocupada, y llena de eventos sociales. Y, ¿cómo alguien con dos hijos podría lograr mayores cosas que una persona sin hijos?

15 años después, lo entiendo. Hoy tengo dos hijas, escribo mucho más, incluso si trabajo menos días –mientras concilio fiestas de cumpleaños, horarios de fútbol, rutinas de tareas, y un sin fin de actividades. Las investigaciones sugieren que casi nunca estoy sola. Una investigación del Banco Federal de Reserva de St. Louis indica que a lo largo de un período de 30 años de carrera, las mujeres con hijos sobrepasan a las mujeres sin hijos en casi todas las etapas de ese período.

Como Olga Kazan explicó, los investigadores querían probar si los padres, específicamente las madres, eran menos productivas que sus pares sin hijos.

Medir la productividad no es fácil, tiene su truco. ¿Cómo calcular la productividad de un cirujano, un ingeniero o un gerente? ¿y cómo calcular la productividad en el tiempo? Los investigadores escogieron a mujeres académicas, investigadoras como ellos mismos. Revisaron trabajos de investigación de casi 10 000 economistas mujeres, así como otras publicaciones hechas por ellas, y también evaluaron la confiabilidad de las revistas donde estas fueron publicadas. Preguntaron (a estas economistas) cuántos hijos tenían, cuando los tuvieron y su estado civil, y cruzaron toda esta información con el número de publicaciones (reconociendo que el tiempo de publicación puede estar distorsionado debido la distancia que existe entre la investigación y el momento en que esta es publicada)

Aquí lo que encontraron. En cada período de tiempo, las mujeres con hijos producen más que sus pares sin hijos. Parece que los niños son el mejor estimulante para la producción.

Esto ha sido probado cierto a pensar de una significativa caída de la producción en madres de niños muy pequeños. En un descubrimiento que no sorprende a nadie que tenga hijos de entre 2 y 4 años la productividad cae de 15% a 17% cuando ellos son pequeños, comparado a los adultos sin hijos. Dos supuestos están asociados, en promedio, a una pérdida de productividad del 22%, y tres supuestos con una pérdida del 33%. Esto significa que “una madre con 3 hijos tiene, en promedio, un récord de investigación que refleja una pérdida de cuatro años de trabajo para cuando sus hijos han alcanzado la adolescencia” según el documento. Una madre con dos hijos pierde 2.5 años de productividad.

Y así todo, las mujeres se recuperan y sobrepasan esa productividad, Christian Zimmermann, uno de los autores, dice en el Washington post: «Mientras tienes niños pequeños, esto genera un gran impacto en ti. Pero una vez que esto pasa parece que el impacto supone otra dirección».

Esta ventaja de productividad en las mujeres (madres), llega a pesar de la “penalidad de la maternidad”, que los investigadores han señalado sobre los efectos de la maternidad, indicando que estos son peores en las madres que en los padres. La reducción de la productividad para padres de múltiples pre adolescentes es de 19.1% para madres, por ejemplo, y de 5.4% para los padres. (También señala que los hombres con hijos son más productivos que aquellos sin hijos, pero que cambia al final de sus carreras, que en este período el grupo sin hijos toma la delantera).

Entonces, ¿cómo es que estas mujeres toman la delantera y sobrepasan estas brechas? La respuesta parece estar relacionada con la emotiva afirmación que la autora Gretchen Rubin hace sobre lo fugaces que son los maravillosos años de la maternidad: Los días son largos pero los años son cortos. Los niños crecen rápidamente y la carrera es un juego de largo tiempo. Las múltiples tareas que los padres deben realizar confirman que que los padres son muy buenos en este juego.

No solo los números

Todo esto nos reivindica a los padres que trabajamos –no porque queremos vanagloriarnos frente a nuestros pares que no tienen hijos o hacerlos sentir mal–, sino porque siempre nos sentimos culpables cuando desaparecemos para ir a una cita con el pediatra, porque tenemos que salir temprano para reunirnos con el profesor de nuestros hijos y porque tenemos que sortear las mañanas con hijos que tienen que estar listos para ir a la escuela y enfrentar noches llenas de obstáculos para preparar la cena.

Las economistas evaluadas para el estudio no son “simples” trabajadores, son economistas con un PhD. Son trabajadoras altamente especializadas, muchas de ellas planificaron su maternidad. Ellas tienen beneficios que muchas mujeres no tienen, como licencia por maternidad pagada y ausencias por enfermedad también pagadas, así como también los recursos para pagar una asistencia para el cuidado de sus hijos. Es mucho más fácil ser productivo cuando sabes que tus hijos están bien cuidados -un punto básico que millones de mujeres no tiene al alcance.

Los autores aquí notan un “sesgo del sobreviviente”: Las economistas que respondieron fueron las que decidieron seguir trabajando luego de tener hijos. Además, las mujeres que tienen un PhD. son un “lote” de mujeres motivadas e hiper organizadas. «Si una mujer decide tener hijos, esto va a reducir su productividad, pero pareciera que en realidad las mujeres que efectivamente tienen hijos parecen ser más productivas» (Mathias Krapf, uno de los investigadores).

En otras palabras, estas mujeres economistas compensan este bajón de productividad en el momento en que tienen hijos, siendo hiper productivas antes y después de tenerlos (cuando ellos ya están más grandes).

El problema es que el mercado laboral no reconoce esto. La gente ya no se queda en el mismo trabajo por mucho tiempo, y las compañías ya no están dispuestas a soportar contigo los ciclos de la vida. Esta es una visión reducida, ya que a una compañía al final le sale a cuenta beneficiar a las familias porque de esta manera los empleados permanecen más tiempo en ellas (además que una compañía con una duración que en promedio tiene más de 20 años, siempre va a necesitar futuros empleados).

Mi hermana ahora tiene cuatro hijos, y yo tengo dos. Las dos estamos siempre muy ocupadas, muy cansadas, para ponernos a pensar cuál de las dos es más productiva el día de hoy. Pero lo que sí tenemos claro es que hemos superado largamente nuestra vida profesional “antes de los niños”.

Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.


Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.

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