Medicath: médicos que no solo curan el cuerpo



Visitar a un enfermo en un hospital o clínica, muchas veces suele ser una experiencia difícil. No sólo el enfrentar la enfermedad de un ser querido (y ni qué decir la propia), sino también el experimentar la soledad en la que se encuentra la persona enferma así esté rodeada de muchos. En un momento tan vulnerable, reconocemos que la persona no solo necesita de medicinas sino también de compañía y consuelo. Cuando el cuerpo falla, no sólo falla en su dimensión biológica, sino que afecta a todo el ser humano, esto quiere decir que afecta también su mente y su espíritu.



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Alguno, o muchos de nosotros, hemos visto a enfermos recibir su tratamiento seguido de una palabra fría y no en pocos casos un maltrato médico. Cuántas veces el médico, junto a los asistentes y enfermeras, van a «pasar visita» y parece que con quién se relacionan fuera un simple caso y no una persona que sufre, no solo de dolor.

En un momento de enfermedad, más aún si es grave, el ser humano se empieza a cuestionar la temporalidad de la vida, la fragilidad del cuerpo y el sentido de la propia existencia. Hemos visto cómo la confianza hacia los médicos se ha ido perdiendo. Pareciera que algunos olvidaron el objetivo de tan noble profesión y se dejaron embriagar por el materialismo, del que casi nadie se libra hoy en día, y empezaron a tratar a sus pacientes como simples casos, olvidando su humanidad.

Medicath es una iniciativa católica que sale al encuentro de los médicos, y por añadidura de los pacientes, a través de una serie de recursos que incluyen videos cortos llamados «Píldoras de Medicath». Estas «píldoras» buscan ser un remedio que pretende hacerles recordar y formar a los profesionales de la salud, entendiendo que la esencia de esta profesión está en el servir y hacer el bien a la persona, sabiendo que ella  es mucho más que solo un órgano enfermo. Las herramientas, pautas y reflexiones de Medicath tienen como objetivo contribuir a aliviar las distorsiones que hay en el área de la salud y la medicina. Esto se extiende a todos nosotros que, sin ser médicos, alguna vez hemos cuidado de un familiar o amigo enfermo y también olvidamos que esta persona se siente mal, le duele y necesita más que una asistencia física sino también un poco de cariño, de escucha y consuelo.


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«En la solicitud de María se refleja la ternura de Dios. Y esa misma ternura se hace presente también en la vida de muchas personas que se encuentran junto a los enfermos y saben comprender sus necesidades, aún las más ocultas, porque miran con ojos llenos de amor». (Papa Francisco – XXIV Jornada Mundial del Enfermo 2016)

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Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.


Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.

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