Los santos son nuestros grandes amigos. ¿Sabes cuál es el tuyo?



Para nosotros los católicos, los santos son quienes han intentado llevar una vida conforme al Evangelio y aunque no necesariamente perfecta en cuanto al pecado y a la fragilidad, son los que han vivido de forma radical y ejemplar la fe en Jesús y el amor a los demás.

Para el Papa emérito Benedicto XVI la santidad es una «virtud heroica y no quiere decir que el santo sea una especie de «gimnasta» de la santidad, que realiza unos ejercicios inasequibles para las personas normales», sino que es un hombre o una mujer que más que hacer grandes cosas por medio de sus increíbles cualidades, deja a Dios actuar y manifestarse en su vida.


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Es cierto que muchos son santos y están en la presencia de Dios, pero no están canonizados, es decir la Iglesia no los ha declarado como personas dignas de veneración universal. Para esta ocasión queremos quedarnos con aquellos que sí están en el Santoral Católico, aquellos que sus vidas han sido estudiadas para ser canonizados.

La canonización se lleva a cabo mediante una solemne declaración papal en donde se indica que una persona está, con toda certeza, con Dios. Gracias a esa certeza, podemos rezar confiadamente al santo en cuestión para que interceda a nuestro favor. El nombre de esa persona se inscribe en la lista de los santos de la Iglesia y esa persona se la «eleva a los altares», es decir, se le asigna un día de fiesta para la veneración litúrgica por parte de la Iglesia entera. La Iglesia nos invita a confiar en su intercesión y en el Catecismo de la Iglesia se nos enseña que «su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad» (CEC 956), por lo tanto es una muy buena idea confiar en su intercesión, sobre todo cuando estamos pasando dificultad.

Los cristianos, en este sentido, tenemos varias ayudas extra, en nuestro equipo espiritual siempre juegan a favor varias personas, y Dios, al oír nuestra oración, probablemente no escucha solamente nuestra voz, sino que la de un montón de gente alineada con nosotros haciendo que se escuche más fuerte. Todo un equipo con tu nombre en la camiseta, sudándola por ti. Tenemos a nuestro Ángel de la Guarda, a nuestros familiares, a nuestros amigos difuntos y a los santos, (tal vez en particular el de nuestro onomástico y el del día de nuestro nacimiento).


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Es por eso que queremos invitarte a conocerlos, el del día que naciste, el de tu nombre y el del día de tu bautizo. De hecho es probable que para esos días haya más de uno, por lo que imagina nada más el tamaño de tu equipo espiritual, seguro tienes varios jugadores dándolo todo en la cancha para que salgas victorioso en la carrera de la vida. El sitio Santopedia.com te ayudará a conocer qué santo se celebra el día de tu cumpleaños y vale la pena conocerlo. Queremos compartirte algunas ideas sobre el porqué es importante considerar y pedir su intercesión en nuestras vidas.


1. Porque ellos no fueron personajes lejanos

lejano©Pixabay.com

Los santos no son lo opuesto a los pecadores. No hay opuesto a los pecadores en este mundo, de hecho San Juan nos enseña que todos somos pecadores y que quien diga que no tiene pecado es un mentiroso (1 Juan 1, 8) . Nada más mira las historias de vida de grandes santos como San Agustín o San Ignacio de Loyola. Sus vidas y sus fragilidades son tan parecidas a las nuestras que se hace imposible no verse reflejado en sus vidas y testimonios.


2. Porque han sido conquistadores de sí mismos

vencer©www.sportlife.es

Una de las más grandes batalles que todos tenemos que dar es contra nosotros mismos, y aquí los santos nos ayudan con su ejemplo e intercesión. Un santo es un conquistador más grande que Alejandro Magno, que solo conquistó el mundo. Un santo se conquista a sí mismo. ¿De qué le sirve al hombre conquistar todo el mundo si no se conquista a sí mismo? De hecho su carisma muchas veces nos da pistas sobre cómo llevar adelante nuestras vidas y es así como podemos caminar por las huellas que ellos previamente nos han dejado.


3. Porque son grandes enemigos del demonio

enemigos©Pixabay.com

Tenemos un gran enemigo, el Demonio, y él fue también enemigo de todos los Santos, pero ellos supieron dar una buena batalla y con la ayuda de Dios oponerse a sus seducciones y engaños. ¡Qué buena idea es confiar en los Santos cuando estamos dando la pelea contra el enemigo! te aseguro que cuando vea que en tus líneas está alguno de los santos, le temblarán las rodillas.


4. Porque retiraron sus manos del timón

timon©static.pexels.com

Una oración que frecuentamos es «Señor bendice mis proyectos», pero la verdad es que se hace difícil para Dios poder hacer algo si nosotros ya tenemos todo bajo control. Los santos han retirado las manos del timón, dejando a Dios tomar el control de sus vidas. Eso da miedo porque Dios es invisible y uno no sabe que va a pasar. Los Santos, al retirar las manos del timón de sus vidas, las ocuparon ayudando a todo aquel que tenían a su lado, como tú y como yo.


5. Porque nos enseñan a ser fieles a Cristo

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Un santo es la novia de Cristo, totalmente fiel y dependiente. Un santo también es totalmente independiente, desapegado de los ídolos y de otros esposos. Su fidelidad nos asegura dos cosas: Jesús nunca ignorará sus peticiones y nunca seremos defraudados, pues su fidelidad no sólo es con Jesús, sino que con todos, incluyendo a quienes acudimos a ellos pidiendo su intercesión.


6. Porque es buena idea seguir sus pasos

pasos©static.pexels.com

Algunos son más conocidos que otros, pero lo cierto es que todos, similares en su amor al Señor, tuvieron experiencias completamente diferentes, construyendo el reino de formas variadas. No es lo mismo seguir los pasos de San Francisco de Asís que los de San Benito de Nursia, aunque ambos siguieron los de Jesús.

El catecismo recomienda que los padres y padrinos pongan nombres a sus hijos buscando expresar una virtud o misterio cristiano y que «al ser puesto bajo el patrocinio de un santo, se le ofrece al cristiano un modelo de caridad y se le asegura su intercesión» (CEC 2156). Sus vidas son para nosotros testimonios de un camino recorrido que nos puede ayudar a recorrer el nuestro.


7. Porque nos ayudan a saltar un puesto en la fila

filain©c0.thejournal.ie

La intercesión de los Santos nunca reemplazará la oración directa a Dios, pero nos ayuda como cuando estamos haciendo una fila para algún trámite y de pronto te dicen: «Señor, por favor pase por acá» te hacen saltar algunos puestos y te atienden de forma más rápida. Los Santos están llevando nuestras peticiones al Señor en sus propias manos, y es su amistad con Dios, la que nos garantiza que no quedarán sin ser atendidas. Frente a esa realidad, ¿cómo no pedir su intercesión?


Cuéntanos sobre tus amigos, los santos 🙂

Es Chileno, misionero laico a tiempo completo, dedicado a la Evangelización de jóvenes. Charlista y escritor. www.sebacampos.com


Es Chileno, misionero laico a tiempo completo, dedicado a la Evangelización de jóvenes. Charlista y escritor. www.sebacampos.com

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