Un doloroso cáncer no logró borrar la sonrisa de esta carmelita. La Hermana Cecilia



La primera vez que vi la foto de la Hermana Cecilia, me llamó mucho la atención esos ojos tan hermosos y esa sonrisa llena de paz. ¡Era una enferma terminal a la que estaba observando! Y la felicidad que irradiaba era simplemente inexplicable, incongruente con la situación y el dolor físico que ella estaba viviendo en ese preciso momento.

Me detuve a leer quién era, resulta que una monjita del Carmelo argentino de Santa Fe, acababa de fallecer luego de una larga enfermedad. Un buen amigo nos contó un poco sobre ella: sonriente como la ven, estaba sufriendo un cáncer dolorosísimo. Ofreciendo esta Cruz por la Iglesia, a pedido del Papa Francisco. Acá les dejamos un bonito video con las palabras del Papa que la llamó por teléfono y que nos muestra un poco de sus últimos días.


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«Estoy muy contenta, uno se siente impresionado de la Obra de Dios a través del sufrimiento, de tantas personas que rezan por mí», escribió en mayo.



Partió feliz a los brazos de su amado y una de sus últimas notas dice: «Estaba pensando cómo quería que fuera mi funeral, primero un poco de fuerte oración, y después una gran fiesta para todos. No se olviden de rezar pero tampoco se olviden de celebrar».


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Pensar en esta mujer, en su vida, en la forma cómo abrazó la muerte, feliz, entendiendo que cuando ella parta habrá tristeza pero que no nos olvidemos de celebrar, celebrar que ella está gozando de su gran amor, es para realmente conmoverse. La hermana Cecilia María es uno de esos testimonios que claramente muestra que la santidad es posible, que es un camino exigente, pero es un camino posible y feliz al lado de Dios. Dios que no solo da fortaleza, sino paz, felicidad absoluta y vida eterna.

Que en las horas duras, en esas cuando nos revelamos contra lo temporal de este mundo, pensemos en personas como la hermana Cecilia que vivían en este mundo sabiendo que hay algo mucho más grande que espera después.

Nuestras oraciones por ella.


Esta foto fue fue tomada días previos a su muerte.

monjita


Esta fue en su funeral.

funeral

Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.


Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.

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