Este divertido video sobre el uso del español ha hecho que valore más mi fe



El mes pasado la Real Academia Española terminó una campaña que invitaba a reflexionar sobre el uso del inglés en la publicidad. Desde el punto de vista de la academia, el inglés está tomando cada vez más espacio y se lo está quitando a nuestra propia lengua: el castellano. Uno de los problemas es que la gente piensa que las palabras en inglés suenan mejor, captan más la atención y aportan un sentido de novedad. Parece que nuestro idioma está pasado de moda.



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Mi reacción inicial al ver el video y ponerme a pensar fue un poco contradictoria. Porque creo que es verdad que algunas cosas ME suenan mejor en inglés. Puedo pensar en «selfie» vs autofoto, y no hay manera de que pueda llegar a considerar que la segunda es una palabra que suena mejor que la primera. Se puede pensar en «impeachment» contra impugnación y me pasa lo mismo. Pero también tuve la reacción contraria, un poco contestataria y rebelde, de no querer que nos roben nuestro idioma. Me inspiró a conocer y valorar más mi propia lengua, mis palabras, mi vocabulario. Obviamente, todo esto desembocó en una pregunta: ¿cuál experiencia es mejor; con cuál me quedo?

La verdad es que no tengo una respuesta clara porque creo que hay que valorar muchísimo el propio patrimonio, la propia lengua; por algo tiene uno de los vocabularios más ricos. Al mismo tiempo hay que reconocer que nuestro idioma no lo trajo la cigüeña, no vino de un invento ni de una producción de escritorio: tiene muchas influencias en su formación y las sigue teniendo ahora. Yo creo que el equilibrio está en reconocer el valor del propio idioma, pero no por eso cerrarse totalmente a alguna influencia externa.

De esta pequeña reflexión los invito a que piensen ahora en nuestra fe. ¿Qué tiene que ver esta campaña de la RAE con la fe católica? Yo creo que mucho. Como católicos nos puede estar pasando lo mismo que con el español: hay muchas influencias externas y novedosas que incorporamos  y que entran a reemplazar aspectos fundamentales de nuestra fe.


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Este video me ha hecho pensar mucho, porque me pasa algo parecido que con el castellano. A veces pienso que algunas cosas de «afuera» suenan mejor que las de adentro; y otras veces quiero defender lo católico de toda influencia externa. Para esto les quiero poner un ejemplo: el yoga. Claramente es una práctica que viene de afuera. Yo podría pensar que es la solución para mi vida, es la forma que tengo para poder unirme a mí mismo y para unirme a la divinidad. O podría pensar que es algo absolutamente negativo, malo, que ningún católico debería considerar. Ante estas dos actitudes contradictorias puede haber una tercera más equilibrada, que rescate lo positivo que tienen las dos anteriores y cure sus posibles defectos: la clave está en valorar lo propio, los valores de mi fe. Esto implica saber que hay cosas que son esenciales y que no pueden cambiar por nada del mundo. Una de estas cosas es la oración como diálogo con Dios, y ninguna técnica física o de meditación puede reemplazar eso. Pero, muchas técnicas me pueden ayudar a serenarme para poder conversar mejor con Dios. Así, es posible que uno pueda realizar alguna técnica para prepararse para la oración, para estar más tranquilo. Entonces, esto que me viene de afuera me puede aportar, pero no se transforma en lo central en mi vida.

Por eso los invito a pensar en qué postura me pongo frente a las tendencias del mundo: ¿soy a veces un poco «naive» ( 😉 jeje)  y acepto todo lo nuevo por ser nuevo?, o ¿me encierro en mis propias ideas y trato de no mezclarme con cosas «del mundo» por pensar que están mal? Les dejo una cita de Francisco en la Evangelii Gaudium para que la piensen:

 

«Los enormes y veloces cambios culturales requieren que prestemos una constante atención para intentar expresar las verdades de siempre en un lenguaje que permita advertir su permanente novedad. […] A veces, escuchando un lenguaje completamente ortodoxo, lo que los fieles reciben, debido al lenguaje que ellos utilizan y comprenden, es algo que no responde al verdadero Evangelio de Jesucristo. Con la santa intención de comunicarles la verdad sobre Dios y sobre el ser humano, en algunas ocasiones les damos un falso dios o un ideal humano que no es verdaderamente cristiano. De ese modo, somos fieles a una formulación, pero no entregamos la substancia. Ése es el riesgo más grave. Recordemos que la expresión de la verdad puede ser multiforme, y la renovación de las formas de expresión se hace necesaria para transmitir al hombre de hoy el mensaje evangélico en su inmutable significado» (Evangelii Gaudium, 41).

 

Juan Andrés Zenteno

Juan Andrés es chileno tiene 25 años y escribe desde Argentina donde vive desde hace un tiempo. Es laico consagrado y estudia historia.


Juan Andrés Zenteno

Juan Andrés es chileno tiene 25 años y escribe desde Argentina donde vive desde hace un tiempo. Es laico consagrado y estudia historia.

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