Película apostólica recomendada: «Capitán América: Civil War» (2016)



Cuando entré en la sala de cine para ver «Capitán América: Civil War» no esperaba salir con mi próximo comentario para la página. Mi idea era relajarme y lavarme el cerebro por dos horas y media con mi hermano. En cambio, al rato de que empezó el film, empezó a hacer ruido en mi cabeza el concepto de la película y algunas preguntas que me parece vale la pena hacernos. ¿Hay héroes entre los personajes principales de la película? ¿Qué equipo hay que elegir? ¿El #TeamCap o el #TeamIronMan? Estos son los puntos que, me parece, vale la pena rescatar del último lanzamiento del Mundo Cinematográfico de Marvel:



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1. El héroe lucha por el bien común y no por su interés personal

civilwar

Lo primero que le dije a mi hermano al salir de la sala de cine fue: «Me sorprende que en una película sobre súper-héroes no haya habido uno solo entre los protagonistas». En todas las películas anteriores de Marvel (en la franquicia de Disney), sus héroes luchaban por otros. Se olvidaban de ellos (en mayor o menor medida) y lo daban todo hasta que el mundo estaba a salvo otra vez.

En «Capitán América: Civil War» esto no pasa. En toda la película aparecen cuestiones referidas a lo personal, «lo que es mío», «aquello que más valoro». En el tráiler (no voy a dar ejemplos con escenas del film para no spoilerar nada a nadie) hay una escena en la que Capitán América dice: «Lo siento Tony él es mi amigo» y Tony le responde: «Yo también lo era». Fíjense como cada uno habla de algo propio. «mí» y «yo» son las palabras. No hay desinterés. La raíz del conflicto, creo yo, es el que nadie logra ver más allá de su propio ombligo. Si se le presta atención a la película van a ver que estas palabras que hacen referencia a la primera persona se repiten bastante, sobre todo en boca de los dos protagonistas.


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2. La enseñanza de Martín Fierro llevada a la práctica: «Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera…» 

division

Una de las obras más significativas de Argentina y que se ha de leer en el 80% de las escuelas secundarias del país (sin miedo a exagerar) es «El Gaucho Martín Fierro» de José Hernández. En este poema narrativo el autor describe el carácter independiente, heroico y sacrificado del gaucho. Al final de la obra, el protagonista se encuentra con sus hijos y les da consejos de vida. El más famoso es el siguiente: «Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea. Porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera».

En esta tercera entrega de Capitán América, el «slogan» de la película dice algo similar: «Unidos venceremos. Divididos caeremos». Como todo fan de esta saga sabrá, la casa de los vengadores se divide. ¿Por qué está mal que se peleen? ¿No tienen derecho a defender cada uno su postura? Sí, pero no hasta el extremo de presentar batalla para lograr imponer la opinión de uno. Hubiera bastado un diálogo equilibrado dónde triunfe la verdad: «¿Realmente quieres salir de esto a los golpes?» le pregunta «Black Widow» (Scarlett Johansson) al Capitán América (Chris Evans) en el trailer.

El amor fraternal es del deseo del bien de un prójimo que comparte nuestro origen y que es igual a nosotros. Todo cristiano debe amar a su prójimo como a sí mismo, es aquí donde nuestros héroes favoritos de la pantalla grande se equivocan. Lo interesante es que al final, les queda claro que estar divididos no es la solución, sino que los llevará a su propia ruina (pero después de poner su vida en riesgo cuándo no era necesario).


3. La ley humana no siempre está de acuerdo con la ley moral

teamcap

El tema de la película viene de los comics: los vengadores necesitan tener alguna clase de restricción legal a la hora de actuar. En un principio yo me incliné por el #TeamIronMan, pues estaba de acuerdo con que necesitan obedecer la ley, pero mi hermano me hizo el siguiente planteamiento: «Hoy en día en Argentina un médico no se puede negar a practicar un aborto si su negativa retrasa el progreso del mismo. Si se niega está actuando en contra de la ley y puede ser arrestado. ¿Te parece justo?».

Tú me puedes preguntar: «¿Qué tiene que ver esto con una ley de regulación de súper-héroes?» Te planteo un caso: El ISIS comienza ataques violentos en Siria. La ONU comienza a votar si es necesaria la intervención de los vengadores en el asunto. Como a la mayoría de los países les es indiferente la situación o la intervención de los héroes, y ésta va en contra de sus propios intereses, no los mandan. Conclusión: se producen miles de muertes de inocentes que podrían haberse evitado con la ayuda del Capitán América y su equipo. Entonces, esta decisión iría en contra de la ley moral . «Entonces ¿hay que votar por el #TeamCap?» me puedes preguntar. Y mi respuesta también sería que no. La postura de este es el extremo contrario a la del magnate Tony Stark: tenemos que auto-regularnos y el mundo tiene que vivir con eso. Uno entendería que porque son súper-héroes tienen un buen juicio de lo que está bien y lo que está mal, pero creo que la película demuestra que ellos son tan humanos como cualquiera y que sus emociones pueden jugarles en contra a la hora de emitir un juicio.

Entonces… ¿cuál sería la solución? En un cuadro ideal, se buscaría la manera de encontrar la manera de que la ley humana esté por debajo de la ley a la moral. Hoy en día se está suprimiendo a la moral con una «ética humana», en dónde la humanidad misma está decidiendo lo qué está bien y lo que está mal; y esto lo vota una mayoría que, aparentemente, siempre tiene razón. La conclusión entonces es: no hay que callar lo que uno cree. Sí en mi país se está votando por algo que yo no comparto ¡hay que decirlo! Puede que termines descubriendo que hay más gente que piensa como tú de la que creías, así vamos, poco a poco, recordándole a los demás cuál es el orden de las cosas. Pero ¡ojo! atendiendo siempre al bien común y a la verdad, en un diálogo abierto que beneficie la comunión y la unidad, y no el conflicto. Todos estos, valores que nos da la fe.

Ignacio Romero

Nacho tiene 19 años y estudia periodismo. Es el segundo hijo de una familia de 7. Le gusta el arte, tanto el plástico como el audiovisual. Los jueves en la noche coordina un grupo de 9 chicos que se van a confirmar.


Ignacio Romero

Nacho tiene 19 años y estudia periodismo. Es el segundo hijo de una familia de 7. Le gusta el arte, tanto el plástico como el audiovisual. Los jueves en la noche coordina un grupo de 9 chicos que se van a confirmar.

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