Película apostólica recomendada: «El Origen de los Guardianes» (2012)



En noviembre de 2012 se estrenó en los cines una película animada que, para muchos, pasó desapercibida: «El Origen de los Guardianes» (Rise of the Guardians en su idioma original), que cuenta una historia en un mundo dónde Santa Claus se llama «Norte» y el conejo de pascua tiene dos boomerangs como armas. En un mundo en el que el hada de los dientes tiene su propia empresa y hay un hombrecito de arena que da dulces sueños a los niños. Es en este mundo donde Jack Frost inicia su nueva vida como señor del invierno; la luna lo llamó para que así sea y él la obedeció sin dudarlo.

Un crítico de la página The Hollywood Reporter comenta que el grupo de héroes protagonista es bastante improbable y que el film era mucho ruido y pocas nueces. A mi manera de ver hay más en la película para apreciar que la trama, hay una historia de fondo con mensajes muy bonitos la cual les propongo recorrer juntos sin revelar mucho de la trama para que puedas disfrutar de la película si no la viste todavía:


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1. Encuentro personal con Dios

luna

Comenzamos nuestro camino, obviamente, por el principio. Jack Frost es la persona que captó nuestro interés. Él nos habla y relata su primera experiencia de encuentro con la luna, la cual (creo yo) representa a Dios en la película. «Obscuridad. Eso es lo primero que recuerdo. Y yo tenía miedo. Pero después vi la luna. Parece que persiguió a la obscuridad hasta hacerla desaparecer. Y cuando lo hizo, ya no tuve miedo». Cuando nos acercamos a Jesús, lo primero que cambia es el entorno. Al encontramos lejos de Dios estamos rodeados de tinieblas, pero estando cerca, la luz nos abraza y persigue a la obscuridad y el miedo hasta hacerlos desaparecer.


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2. El llamado personal de cada uno

RISE OF THE GUARDIANS

Por si no te lo han dicho nunca: eres único e irrepetible. En la película se habla de esto como «el centro» de cada uno. «¿Quién eres Jack Frost? ¿Cuál es tu centro? (…) Si el hombre de la luna te escogió para ser un Guardián, debes de tener algo muy especial dentro tuyo».

Ahora bien. ¿Qué se supone que tengo que hacer una vez que ya descubrí mi centro? Norte es un ejemplo de esto, ya que dice que su centro es el asombro. «Ese es mi centro. Es con lo que nací: ojos que se llenan de asombro con todo. Ojos que ven luces en los árboles y magia en el aire. ¡Este asombro es lo que yo pongo en el mundo! Y lo que protejo en los niños. Es lo que me hace un guardián. Es mi centro. ¿Cuál es el tuyo?».  Jesús le da otro nombre al «centro». Él lo llama «talento». Si no estás familiarizado con la parábola de los talentos te recomiendo leerla, está en el evangelio según Sn Mt 25, 14-30. De nada sirve tener un talento, un centro, si lo vamos a guardar para nosotros mismos.


3. Las tentaciones

fuerza

A lo largo de nuestro caminar se van a presentar diferentes tipos de tentaciones. Una tentación implica entrar en diálogo con «el demonito que tenemos en nuestros hombros», empezar a tantear de qué se trata ese mal disfrazado de bien. «Es lo único que siempre se. Los miedos más grandes de la gente». El diablo nos conoce, sabe nuestras fragilidades. Hay una frase que dice «el demonio no es sabio por demonio, sino por viejo». Nunca vamos a superar su ingenio. Si entramos en diálogo con él, pensando que podemos ganarle, seguramente caeremos en la tentación que nos pone en frente.

Jack cae. De manera literal. El Coco lo envuelve en oscuridad y le invita a que agarre un bien aparente. «¿Los quieres Jack? Tus recuerdos». El hombre de la bolsa disfraza la realidad de Jack así como Satanás disfraza la nuestra para invitarnos al pecado. Pero una vez que nosotros, libremente, cedemos a la tentación, el disfraz desaparece y la realidad se muestra tal y cual como es…


4. ¿Qué hacer cuando caemos?

llamado

Caer no implica quedarse abajo. Caer es nada más que otra oportunidad para levantarnos. Voy a citar a Thomas Wayne en las películas de Cristopher Nolan: «-Bruce ¿por qué nos caemos? –No lo sé –Para que aprendamos a levantarnos». En su camino al calvario, Cristo cayó tres veces y otras tantas se levanto. Si nos quedamos abajo ¡le estamos dando la victoria a quien nos quiere abajo!

Eso sí. No somos nosotros los que nos levantamos por nuestra cuenta. El misterio de la redención es un claro ejemplo de esto. Adán y Eva pecaron, pero no fue hasta que Cristo dio su vida por la humanidad toda, que nos pudimos levantar de la caída original. Jack cayó, pero la luna es quien lo ayuda a ponerse de pie.


5. Un último mensaje

nube

«Mi nombre es Jack Frost. Y soy un guardián ¿Cómo lo sé? La luna me lo dijo. Así que si la luna te dice algo, creelo». Creo que estas últimas palabras de Jack son bien claras. El sabe el camino que tiene que recorrer. Sabe que la luna es su guía y compañera. Así tenemos que entender nuestro camino. Jesús quiere caminar con nosotros. Así como de chiquitos pensábamos que la luna nos seguía a todas partes, así es como Dios está a nuestro lado siempre. Y Él habla, es tan solo cuestión de escuchar.

Ignacio Romero

Nacho tiene 19 años y estudia periodismo. Es el segundo hijo de una familia de 7. Le gusta el arte, tanto el plástico como el audiovisual. Los jueves en la noche coordina un grupo de 9 chicos que se van a confirmar.


Ignacio Romero

Nacho tiene 19 años y estudia periodismo. Es el segundo hijo de una familia de 7. Le gusta el arte, tanto el plástico como el audiovisual. Los jueves en la noche coordina un grupo de 9 chicos que se van a confirmar.

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