¿Vida real o redes sociales? 6 consejos para que tu vida no sea un estado de facebook



Este video me hizo pensar en la necesidad que tenemos de ser escuchados, pero no de cualquier manera, sino de verdad. Me refiero a tener una conversación sincera en la que no tengamos que guardar nada por temor a ser juzgados, una conversación en la que podamos ser nosotros mismos y nos abramos al otro tal y como verdaderamente somos.

Las redes sociales nos permiten estar en contacto con otros de manera muy sencilla, podemos enviar un mensaje desde casa, desde el automóvil, la playa, desde la comodidad de nuestra cama o incluso desde el baño  (porque la adicción ha llegado a tal punto que no concebimos estar lejos de nuestro celular inclusive cuando vamos al baño). El error está en creer que redes como Facebook son un diario personal, uno en el que podemos escribir cuanta cosa nos sucede en la vida. Las personas desahogan sus tristezas, desengaños, frustraciones, conflictos e inconformidades con estados absurdos que realmente a nadie le importan. Lo que sucede allí es que piensan que publicando todo en Facebook van a lograr ser más populares, van a despertar el interés de los demás o se van a vengar de alguien (lo digo porque he escuchado a personas diciendo: «voy a publicar esto para que se muera de los celos»).


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Algunos se deleitan con las indirectas en sus redes o con mensajes inmaduros después de una ruptura tales como «solterito  otra vez, porque es mejor estar solo que mal acompañado» ¡vamos! Supérenlo ya, Facebook no es el diario de nadie, si estamos tristes, desilusionados o llenos de rabia, no hace falta compartir este tipo de contenido. Cada vez que vayamos a hacer una publicación pensemos en esto: ¿me arrepentiré de lo que voy a publicar en mi muro tiempo después? Pensemos en qué bien le hace a los demás leer nuestras quejas, pensemos si dentro de un mes nos vamos a sentir avergonzados de las burradas que escribimos.



Yo quisiera ver cuántos de los 4150 amigos que tienes en Facebook están a tu lado cuando el mundo se te viene abajo; cuántos están allí cuando sufres por la pérdida de un ser querido o cuando no tienes dinero; cuántos cuando las deudas te están ahorcando, cuando te quedas sin empleo oncuando te enfrentas a un conflicto. Algunas personas solo necesitan de un “hola” o “¿cómo te sientes?” para sentirse mejor, pero no a través de un mensaje sino viéndose a los ojos. Estamos sedientos de amor y en ocasiones la soledad y el vacío son tan inmensos que nos empujan a cometer estupideces, buscamos amor donde realmente no hay, cambiamos gustos, maneras de hablar y expresarnos para encajar; cambiamos nuestra forma de vestir, o incluso cambiamos nuestra fe para ser parte de la manada, por “pertenecer” a un grupo.


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Con frecuencia escucho titulares en las noticias relacionados a estafas y chantajes por contenido compartido en Facebook.  Es necesario pensar qué beneficio trae a nuestras vida teclear con toda la furia posible palabras que hieren a los demás y que sumado a esto no edifican. Con esto no solo me refiero a los mensajes y a los hashtags, sino a las fotografías o el material audiovisual que compartimos con nuestros amigos, las imágenes de las botellas de alcohol o la exhibición de nuestros cuerpos como si fueran mercancía. No es lo mismo escribir un mensaje que diga “te extraño” o “perdóname” que ir a ver a esa persona y decírselo mirándolo a los ojos.

Consejo # 1: no publiques o envíes mensajes cuando tengas rabia, la rabia nos hace decir cosas que no queremos, cosas de las que nos podemos arrepentir segundos después.

Consejo # 2: no eches indirectas por Facebook, si realmente algo te molestó, ve y habla con esa persona cuando estés calmado.

Consejo # 3: no publiques todo lo que estás haciendo, no es nada lindo saber que pasa cada segundo de tu vida con detalles, deja algo interesante para cuando te veas con tus amigos. Algunos publican mensajes desde que se levantan hasta que se acuestan, cuentan ovejas o incluso suben fotos diciendo: #NoPuedoDormir, #Solito, #QuienQuiereAcompañarme.

Consejo # 4: si te sientes triste o decepcionado no publiques un poema para cortarte las venas, pídele a algún amigo o familiar que se vean y desahoga tus penas sin que todo el mundo se entere o sin publicar: #Tequila #CorazónRoto #LosOdioATodos

Consejo # 5: si sientes un nudo en la garganta, el estómago en la boca, estas tomado o llorando. NO publiques absolutamente nada.

Consejo # 6: pídele a Dios que te regale la virtud de la prudencia, nos hace falta a todos, y en abundancia. La prudencia nos hace mejores personas en todos los sentidos, de esta forma criticamos, juzgamos, lastimamos, dañamos y estropeamos MENOS.

Espero que después de leer este artículo no te sientas muy identificado, si es el caso, tranquilo: corre, borra todas las cosas innecesarias que publicaste y proponte ser más consciente con el manejo de tus redes y en general con todo lo que le transmites a los demás. Nadie es perfecto, pero podemos empezar por pequeñas acciones que nos permitan ser más honestos y realistas con nosotros mismos y con los demás.

Nory Camargo

Nory es colombiana, tiene 22 años, es estudiante de comunicación social y periodismo de la Universidad de la Sabana y es madre soltera de un hermoso bebé llamado Juan José.


Nory Camargo

Nory es colombiana, tiene 22 años, es estudiante de comunicación social y periodismo de la Universidad de la Sabana y es madre soltera de un hermoso bebé llamado Juan José.

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