“Hay alguien especial esperando por ti”. Carta de Dios a un niño por nacer



Para cuidar a sus hijos creo Dios a la mujer. Con infinita delicadeza, con suprema perfección, brotó de su santo amor la figura del ser que tendría la más grande de las misiones: dar vida. Y en el más sublime de los pensamientos quiso Dios otorgarle innumerables dones que la convertirían en el único ser capaz de descifrar las miradas, de consolar los corazones rotos y afligidos, de limpiar las lágrimas y de sacar una sonrisa en cuestión de segundos. ¡Qué cálidos son sus brazos y que dulces sus besos! ¿Pudo Dios darnos un regalo más grande que nuestras madres? 

Para reflexionar sobre esto, hoy les traemos un bellísimo videoclip. ¡Qué bellas palabras componen esta canción! son las madres “un ángel, amoroso, tierno y fuerte”. !Con cuanta bondad nos observa Dios desde su cielo cuando decide enviarnos al vientre materno! Hoy tal vez ya no tengas a tu madre, tal vez nunca la conociste, tal vez estás enojado con ella y has cargado con el orgullo a cuestas durante varios años o tal vez no la valoras como ella se lo merece. Ser madre es el don más grande, ¡pero ser hijo también lo es! así que amemos a las nuestras, o a aquellas que a pesar de no serlo, nos han acogido entre sus brazos.


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Querida mamá:

Hoy que ya soy consciente de tantas cosas, quiero darte las gracias por haberme permitido vivir, por haber dado el  a pesar de las adversidades tal como lo hizo María Santísima; por haber hecho de tu vientre el más grande de mis paraísos (porque justo allí los susurros de mi Dios hacían que mi corazón latiera). Gracias por soportar todos los cambios físicos y emocionales durante el embarazo, por llenarte de valentía y sufrir los dolores del alumbramiento. Gracias por aceptar las cicatrices que deje tras mi estadía en tu vientre, gracias por las noches en vela, por tus abrazos y mimos que calmaban mi llanto.

Gracias por todas las renuncias que has hecho a lo largo de tu vida, solo por verme feliz. Por ser la madre más creativa cuando estaba en el colegio, por ser la diseñadora más ingeniosa cuando tenía que actuar en las obras de teatro, por quedarte sin postre en la cena para dármelo a mí, por elegir el plato más pequeño para que yo pudiera quedar lleno(a). Gracias por convertirte en flash cuando tropezaba en el parque, por no estrenar en navidad para poder comprarme ese regalo que tanto quería, por escucharme cuando nadie más lo hacía, por permitirme dormir a tu lado cuando tenía una pesadilla, gracias por decirme que todo estaba bien cuando en realidad el mundo se caía a pedazos.


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Gracias por dejar todos o algunos de tus sueños atrás, por enseñarme a ser fuerte y a la vez compasivo(a), por inventar aquellas maravillosas historias antes de irme a la cama, por leerme una y otra vez mi cuento favorito, por calentarme en los días fríos o llenarme de bloqueador en esos días calurosos. Por haberme pellizcado o darme un chancletazo (gracias a ello no soy ningún malcriado). ¡Te estoy infinitamente agradecido mamá!

Te has preguntado: ¿cuán desagradecido eres si no la tratas con el mismo amor que ella te ofreció desde que te vio por primera vez? No es tarde para correr a sus brazos, para besarla sin motivos, para llenarla de flores o sacarle una sonrisa.

Las madres representan en la tierra el rostro amoroso de Dios, es por eso que Jesús enamorado de su madre, quiso que también fuera la nuestra y en el acto más misericordioso, estando clavado en la cruz, nos obsequió el más grande de los privilegios: ser hijos de María Santísima.

 “Y cuando Jesús vio a su madre, y al discípulo a quien Él amaba que estaba allí cerca, dijo a su madre: ¡Mujer, he ahí tu hijo! Después dijo al discípulo: ¡he ahí tu madre! Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa”. Juan 19, 26-27.

http://biblioteca.catholic-link.com/post/130133280783/somos-hijos-de-maría

Nory Camargo

Nory es colombiana, tiene 22 años, es estudiante de comunicación social y periodismo de la Universidad de la Sabana y es madre soltera de un hermoso bebé llamado Juan José.


Nory Camargo

Nory es colombiana, tiene 22 años, es estudiante de comunicación social y periodismo de la Universidad de la Sabana y es madre soltera de un hermoso bebé llamado Juan José.

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